lunes, 16 de enero de 2017

La presa de Assuan

En 1970 se terminó de construir en Egipto la presa de Assuan, un proyecto que presentaba algunas cifras fuera de lo común, entre las cuales destacaba el precio: 1.000 millones de dólares.
La intención era regular por primera vez el ritmo de crecidas del Nilo y conseguir una central eléctrica.
Los efectos de las peligrosas inundaciones y las terribles sequías quedaron mitigados. Además, con una producción hidroeléctrica de 10 000 GWh/año, la presa ha llegado a generar (en los años finales de los sesenta) la mitad de la electricidad necesaria para el consumo de todo Egipto (alrededor del 10% en 2010) y permitió la conexión eléctrica en la mayoría de los pueblos egipcios.
Sin embargo, los efectos agrícolas y medioambientales fueron desastrosos.
La fertilidad de las tierras que antes anegaba el río decreció porque no se conseguían los fertilizantes que el Nilo proporcionaba de forma natural. Muchos agricultores tuvieron que abandonar sus tierras. Para proporcionar fertilizantes artificiales hubo que instalar industrias que consumieron parte de la electricidad que producía la presa, pero también su producción se había quedado muy por debajo de las expectativas: sólo cuatro de las diez turbinas entraron en funcionamiento.
Además, el millón de toneladas anuales de fertilizantes artificiales no consigue sustituir los cuarenta millones de toneladas que el flujo del Nilo depositaba antes de la «mejora». Por otra parte, el agua que procede de la presa tiene una concentración más alta de sal, con lo que es inadecuada para muchos cultivos.
http://sobreegipto.com/2009/01/09/gran-presa-de-asuan-un-poco-de-historia/
Así, las consecuencias medioambientales han sido numerosas: sedimentación excesiva aguas arriba, erosión aguas abajo, desaparición de especies animales que efectuaban migraciones a lo largo del río, destrucción y salinización del delta del Nilo (la reducción del caudal del río ha causado que las aguas saladas del Mar Mediterráneo penetren en el terreno a lo largo de la costa cercana a la desembocadura), disminución de la productividad en las pesquerías, emigración de animales marinos al suprimirse la barrera de la salinidad, subida del nivel freático de las aguas en las vegas cercanas, contaminación del río provocada por los fertilizantes, herbicidas y pesticidas.
Otra de las consecuencias negativas para la población ha sido el aumento de riesgo sanitario puesto que los canales de riego agrícola y los márgenes del lago Nasser son el hábitat perfecto para animales que transmiten enfermedades, tales como el mosquito de la malaria (mosquito Anopheles) y los caracoles que propagan el parásito de la bilharziasis (Schistosoma sp.) La esquistosomiasis se ha extendido porque, antiguamente, cuando el Nilo se secaba morían los caracoles portadores del parásito. Ahora los caracoles están vivos todo el año y la enfermedad se extiende a buena parte de la población.

https://es.wikipedia.org/wiki/Presa_de_Asu%C3%A1n
http://www.nilo.one/presa/presa.htm

sábado, 14 de enero de 2017

Entrelazamiento y superposición

Todos reconoceréis en este dibujo un cubo representado en dos dimensiones.
Pero este esbozo tiene una particularidad: si dejáis que vuestro cerebro interprete las tres dimensiones espaciales podéis visualizar cómo la cara frontal del cubo es o bien el cuadrado de la izquierda o bien el de la derecha. Ambas interpretaciones son igual de correctas. Vuestra percepción del cubo puede ir variando, pero nunca podréis ver las dos caras al mismo tiempo.
Si ahora os pedimos que tapéis el dibujo con la mano y os preguntamos: ¿cuál de las dos partes es la frontal?, no podréis darnos una respuesta, pues sin verlo —sin colapsarlo— el cubo se encuentra en una superposición: ambas caras están al frente y al final simultáneamente.
Por supuesto que en este caso no se produce una superposición cuántica, pero es un buen ejemplo sobre la percepción que nos puede ayudar a comprenderla.
Ahora complicaremos el juego para entender el entrelazamiento.
Dibujaremos dos cubos como el anterior. Al observarlos nos sucederá lo mismo, pero en esta ocasión, cuando interpretamos que el cuadrado izquierdo está al frente del primer cubo, automáticamente el segundo cubo se comporta igual, y viceversa. Están entrelazados. Sin embargo, al taparlos con la mano ambos vuelven a estar indefinidos.
Imaginad ahora que rompéis esta página por la mitad. Uno de los cubos os lo quedáis vosotros y el otro lo enviáis a un amigo lejano. Si estas ilustraciones siguiesen las normas cuánticas del entrelazamiento, cada vez que observaseis el cubo que os habéis guardado y determinaseis qué cara es la frontal, vuestro amigo vería exactamente la misma que vosotros. Existiría una correlación perfecta. Así funciona el entrelazamiento cuántico.

Fernández-Vidal, Sonia: Desayuno con partículas. Plaza y Janés. Barcelona. 2013
http://www.sticksandstonesagency.com/txt-stefan/#&gid=1&pid=8

jueves, 12 de enero de 2017

¿Cuál fue el primer idioma?¿De dónde vienen las lenguas? La gran migración que cambió Europa hace cinco mil años

La Torre de Babel es un intento de dar respuesta a una pregunta muy real: ¿Cuál fue el primer idioma y por qué hay ahora tantos?
El siguiente vídeo de TED Ed muestra una breve historia de cómo las lenguas evolucionan, cómo los hablantes de una misma lengua pierden el contacto entre sí y poco a poco se produce deriva lingüísticamente en diferentes direcciones.
Lo más interesante no es simplemente cómo llegamos a tener varios idiomas sino cómo determinamos, sin el beneficio de una máquina del tiempo, que las lenguas modernas están relacionadas. Para ello, los lingüistas comparan un gran número de palabras en diferentes idiomas, en busca de similitudes que no pueden ser explicadas por otros factores, tales como la onomatopeya (la palabra para el gato es algo así como "miau" en varios idiomas, pero es probable que haya una razón obvia para ello) o préstamos (la palabra para el té en la mayoría de lenguas es algo así como te o cha , pero todos parecen tener su origen en las rutas comerciales).
Similitudes que son evidencias sólidas de un ancestro común pueden no verse en un primer momento. Por ejemplo, al comparar palabras  inglesas como father, foot, far y five con las antiguas palabras griegas que significan lo mismo: pater, podos, per y pente, se ve claramente que los términos ingleses comienzan con un sonido "f", mientras que los griegos antiguos comienzan con un sonido "p". Cuando se ensamblan toda una serie de paralelismos sistemáticos como este a través de varios idiomas, se puede empezar a averiguar cuál es el antepasado común, conocido como protolenguaje.
Un misterioso grupo de seres humanos irrumpió desde el este en Europa occidental hace 4.500 años, con tecnologías tales como la rueda y un lenguaje que consideramos como el antepasado de muchas lenguas modernas.
Existen vestigios de estos emigrados orientales en los genomas de casi todos los europeos contemporáneos, según investigadores que analizaron los datos del genoma de casi 100 antiguos europeos. Los primeros Homo sapiens en colonizar Europa eran cazadores-recolectores que llegaron de África, a través de Oriente Medio, hace unos 45.000 años.
La arqueología y el ADN antiguo sugieren que los agricultores del Medio Oriente comenzaron su flujo hacia Europa hace 8.000 años, en sustitución de los cazadores-recolectores en algunas áreas y mezclándose con ellos en otras. Pero el año 2015, un estudio de los genomas de antiguos y actuales habitantes europeos encontró eco no sólo de estas dos ondas procedentes de Oriente Medio, sino también de un tercer grupo enigmático que podría venir de más al este. De hecho, cerca del 25% de la población actual de la Península Ibérica parece tener sus raíces genéticas en estas poblaciones del este de Europa.
Para acotar aún más los orígenes de este linaje fantasma, un equipo dirigido por David Reich, genetista evolutivo y de la población en la Escuela de Medicina de Harvard en Boston, Massachusetts, analizó el ADN nuclear de los cuerpos de 69 personas que vivieron en Europa hace entre 8000 y 3000 años. También examinaron los datos del genoma publicados anteriormente de otros 25 antiguos europeos y también los de Ötzi, el hombre de hielo de 5.300 años que fue descubierto en la frontera entre Italia y Austria.
Su análisis confirmó la llegada de los agricultores del Medio Oriente a Europa hace unos siete u ocho mil años.
https://www.flickr.com/photos/pedrocallealta/
Pero el equipo también encontró la prueba de una migración previamente desconocida, varios miles de años más tarde. ADN recuperado de los pastores de la estepa que vivían en el oeste de Rusia hace unos 5.000 años resultó muy parecido al de los individuos de 4.500 años de edad, procedentes de Alemania, que eran parte de un grupo conocido como la cultura de la cerámica cordada.
Los pastores, llamados los Yamnaya, vivían en la actual Rusia y Ucrania y representan "una migración masiva en el corazón de Europa desde su periferia oriental", afirman Reich y su equipo.
Los ancestros de los Yamnaya sobreviven en diversos grados en los genomas de los europeos contemporáneos, con los grupos del norte, como noruegos, escoceses y lituanos como vínculo más fuerte. La extensión geográfica de la migración Yamnaya no está clara, ni su naturaleza. Pero el equipo de Reich dice que es posible que los inmigrantes orientales sustituyeron totalmente a las poblaciones existentes en Alemania.
Además, los investigadores sostienen que los Yamnaya importaron al menos parte de la familia de lenguas indoeuropeas a Europa. El origen de estas lenguas - que incluyen las lenguas eslavas, romances y germánicas, así como muchas de las lenguas que se hablan en el subcontinente de Asia meridional-, está envuelto en polémica.
Algunos investigadores dicen que estas lenguas se extendieron a través de los agricultores de Oriente Medio hace unos 8.500 años. Pero Reich y su equipo dicen que los datos son más coherentes con la "hipótesis de la estepa", según la cual los pastores que vivieron alrededor de los mares Negro y Caspio propagaron los idiomas alrededor de 6.000 años atrás, después de la domesticación del caballo, la producción de herramientas y armas de bronce más eficaces y la invención de la rueda, que les permitieron viajar grandes distancias y controlar nuevos espacios.

miércoles, 11 de enero de 2017

Aristóteles y Platón (y los dientes)

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Aristóteles fue el discípulo más aventajado de Platón, superando muchas veces en sabiduría a su maestro. Por otra parte, había ciertas cosas en la filosofía de Platón con las que no comulgaba, especialmente su Teoría de las Ideas, que consideraba errónea. Aristóteles no veía motivo para admitir la existencia de las Ideas, de las esencias como realidades separadas de las cosas sensibles. Cuando tuvo que elegir entre ser fiel a lo que él consideraba como cierto y la fidelidad al maestro, sentenció: “Soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad”. 

Platón debió sentirse molesto por el distanciamiento de su discípulo o, al menos, así lo refiere una leyenda según la cual Platón afirmó en una ocasión: Aristóteles nos tira coces, como hacen los potrillos con sus madres, olvidando que los han parido.

Claro que una cosa son las críticas y otra las calumnias, a las que ni Aristóteles ni Platón fueron aficionados aunque sí víctimas de ellas. En cierta ocasión, alguien comentó a Aristóteles que había quien le calumniaba a sus espaldas, a lo que el filósofo contestó:
-No estando yo presente, como si me quiere azotar. 

El trabajo filosófico de Aristóteles contrasta claramente con el de Platón, pues se mostró mucho más interesado que él en la re­co­gi­da y cla­si­fi­ca­ción de da­tos. Ade­más, no só­lo or­ga­ni­zó y cla­si­fi­có las dis­tin­tas ra­mas del sa­ber cien­tí­fi­co, sino que fun­dó una nu­eva cien­cia, la ló­gi­ca, cent­ra­da en el es­tu­dio de las for­mas del pen­sa­mien­to correcto.

Pero, aun­que Aris­tó­te­les fue uno de los po­cos fi­ló­so­fos griegos que se in­te­re­sa­ba por la obser­va­ción em­pí­ri­ca, lo cierto es que tam­bién él pri­vi­le­giaba el pa­pel del pen­sa­mien­to pu­ro. Pre­ci­sa­men­te por no comp­ro­bar al­gu­nas de sus es­pe­cu­la­ciones co­me­tió al­gu­nos erro­res de bul­to. Así, por ejemp­lo, afirmó que, entre las cabras, los cerdos y los hu­ma­nos, los in­di­vi­duos de sexo fe­me­ni­no te­nían me­nos dien­tes que los de se­xo mas­cu­li­no. A pro­pó­si­to de ello, Bertrand Rus­ell comenta­ba en to­no de broma:
-Se casó dos veces, ¡pe­ro nun­ca se le ocur­rió exa­mi­nar la den­ta­du­ra de sus esposas pa­ra compro­bar su hi­pó­te­sis!
https://www.instagram.com/weisstub/
González Calero, Pedro: Filosofía Para Bufones. Ariel, Barcelona, 2007

lunes, 9 de enero de 2017

Popeye y el hierro

https://www.taringa.net/post/info/18322613/El-humor-slapstick.html
El mito de Popeye ha tenido a varias generaciones sometidas a una alimentación muy baja en hierro. Durante los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial las autoridades sanitarias estadounidenses detectaron un fuerte incremento de anemias ferropénicas entre los niños. El experto encargado de buscar un alimento rico en hierro leyó un informe alemán que contenía una errata de imprenta, la coma en la cifra se había movido un punto decimal hacia la izquierda o, lo que es lo mismo, multiplicaba por 10 la cantidad de hierro que realmente se encuentra en las espinacas: de 4 miligramos por cada 100 gramos pasaba a tener 40. 
Pero además el hierro de las espinacas es de un tipo (hierro no hemo) que se absorbe en menor proporción que en otros alimentos. El resultado es que de 200 gramos de espinacas el cuerpo sacará 0,8 miligramos de hierro, y esto sólo en condiciones óptimas. De esta manera, para obtener la cantidad diaria recomendada (10 miligramos para hombres, 15 para mujeres) necesitaríamos ingerir como mínimo 2.500 gramos de espinacas si pertenecemos al sexo masculino y 3.750 si pertenecemos al femenino. 
Si quieres hierro, come almejas, mejillones, cereales integrales, hígado de ternera, pistachos o lentejas. Y come también espinacas, que son un buen alimento (aunque no te pongas como Popeye).

domingo, 8 de enero de 2017

La tortuga de Zenón


http://thisisnthappiness.com/post/154684564004/wild-in-the-streets
Zenón de Elea, discípulo de Parménides, ha pasado a la historia de la filosofía como el iniciador de la dialéctica, entendida como el arte de la discusión y el triunfo sobre las tesis del adversario. Zenón debía estar ya un poco harto de que tantos filósofos tomaran por absurdas las tesis de su maestro, quien había defendido que el ser es uno, y no múltiple, y que permanecía eternamente inmóvil.
Pidió que imaginásemos una carrera entre Aquiles “el de los pies ligeros” y una tortuga. También supongamos que Aquiles le concede una ventaja inicial de varios metros a la tortuga. Pues bien, según Zenón, Aquiles nunca podrá alcanzar a la tortuga, pues mientras él recorra la distancia que le ha dejado de ventaja a la tortuga, ella recorrerá un nuevo trecho, y mientras Aquiles recorra ese nuevo trecho la tortuga recorrerá otro nuevo, y así sucesivamente. Aquiles, por tanto, nunca alcanzará a la tortuga.
Evidentemente, Zenón no pensaba que esto fuese cierto o que fuera imposible mostrar el movimiento, sino que era imposible demostrar racionalmente su existencia.
El argumento de Zenón parte de la hipótesis de que el espacio sea infinitamente divisible e intenta reducir esa misma hipótesis al absurdo. 
http://www.portraitsofgirls.com/12-natural-wonders-2017/
Agustín García Calvo en sus Lecturas presocráticas escribe que el razonamiento de Zenón no sería sino una manera de formular “la contradicción insuperable entre dos necesidades que necesariamente padecemos, la de contar, en cuanto a ser, con una oposición privativa, sin transiciones, entre lo que es una cosa y lo que no es y la de contar, en cuanto a haber, con una continuidad, esto es, una gradación innumerable (o interminablemente innumerable) de la cuantía”.
Suele decirse que la moderna teoría matemática desarma definitivamente los argumentos de Zenón, gracias al uso de los cálculos basados en el concepto de paso al límite.
Lo curioso, señala García Calvo, es que esos cálculos fueron inventados precisamente para resolver las aporías de Zenón.
De manera que, veinticinco siglos después de su creación, la tortuga de Zenón sigue vivita y coleando.
Hace unos años, Rafael Sánchez Ferlosio le dedicaba esta simpática seguidilla:
 
    Caminito de Elea va una tortuga,
    con veinticinco siglos en sus arrugas.
    Zenón me llamo;
    si veis venir a Aquiles,
    que apriete el paso.
https://www.saatchiart.com/art/Photography-Approaching-Storm/17596/1163767/view
https://www.instagram.com/p/BO_iwLojMcb/
http://www.portraitsofgirls.com/12-natural-wonders-2017/
http://thisisnthappiness.com/post/154684564004/wild-in-the-streets
https://www.lensculture.com/articles/jim-casper-111-new-street-photography-discoveries#slide-41
González Calero, Pedro: Filosofía Para Bufones. Ariel, Barcelona, 2007

sábado, 7 de enero de 2017

Los monos y las bananas

En 1967 un equipo de científicos liderado por Stephenson realizó el siguiente experimento: encerraron a cinco monos en una jaula, en cuyo centro situaron una escalera con unas apetitosas bananas en lo más alto.
El mono más espabilado y rápido enseguida se aventuró a subir los peldaños para hacerse con el botín. En ese mismo instante, los científicos rociaron al resto de los monos, que estaban en el suelo, con chorros de agua helada.
Al cabo de poco tiempo, los monos dedujeron que cada vez que uno de ellos subía a por las bananas, los que quedaban abajo recibían, como castigo, el chorro de agua fría.
Como resultado del aprendizaje, cada vez que alguno hacía el ademán de subir por la escalera, el resto se lanzaba encima del aventurero y se ensañaban con él para disuadirle de que llevase a cabo su hazaña.
Con el tiempo ninguno de los monos se atrevía a subir la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.
En ese momento, los científicos decidieron cambiar a uno de los monos. El recién llegado, al ver las fantásticas frutas, se dispuso a subir la escalera. El resto de los monos lo bajaron rápidamente, propinándole una buena paliza. Después de intentarlo en otras ocasiones y recibir palizas una y otra vez, el nuevo integrante del grupo cesó en su empeño, pese a que nunca entendió el porqué de tantos golpes.
Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió exactamente lo mismo. En esta ocasión, el primer sustituto se apuntó con entusiasmo a propinarle la paliza al novato.
Los científicos fueron cambiando uno a uno a los monos hasta que no quedó ninguno de los originales. Cinco monos que habían cejado en su empeño de subir a por las bananas, y que además golpearían al que se atreviese a ir a por ellas, a pesar de no haber recibido jamás un chorro de agua fría.
Ninguno de ellos conocía, por tanto, la razón por la que "no se podía" subir la escalera.
Este experimento ratifica lo que la experiencia (ver la entrada de Los elefantes) la teoría política (el concepto de la hegemonía de Gramsci resulta incómodamente cercano) y otras experiencias de psicología social  (ver Indefensión aprendida) habían subrayado: las tradiciones, percepciones, explicaciones, valores y creencias de un grupo llegan a ser vistos como leyes de validez universal o de referencia en la sociedad cuando no son más que costumbres y normas instauradas por el uso y por su eficacia como instrumento de control.

Fernández-Vidal, Sonia: Desayuno con partículas. Plaza y Janés. Barcelona. 2013

lunes, 2 de enero de 2017

El tamaño del átomo

"Ésta es la visión que tenemos de un átomo, ¿verdad? En realidad esta ilustración no está, ni mucho menos, a escala. Imaginemos que el núcleo del átomo fuese del tamaño de una pelota de tenis de mesa. Si la colocásemos en el centro de un gran estadio de fútbol, el electrón sería más pequeño que la punta de un alfiler y daría vueltas alrededor de la última grada. Todo lo demás, porterías, asientos, césped, etcétera, estaría completamente vacío.
Si pudiésemos agrupar todos los átomos que forman la humanidad, los de todos y cada uno de los seres humanos que habitamos el planeta, si juntásemos las partículas que forman esos átomos, quitando el espacio vacío entre ellas, toda la especie humana cabría en un simple terrón de azúcar."
En la mecánica cuántica, el electrón no sigue un solo camino, se sitúa aquí y allí, en una región alrededor del núcleo que se llama la nube electrónica u orbital atómico. 
Los orbitales del electrón pueden adoptar diversas formas características dependiendo de la naturaleza del átomo. Esta forma del orbital atómico define el tamaño del átomo. 
Así, el diámetro de la nube electrónica alrededor del núcleo, es decir, el diámetro de todo el átomo es del orden de 0,1 nanómetro o una diez mil millonésima parte de un metro. Un átomo es tan pequeño que se podrían alinear 10 millones de átomos en un milímetro.
*Fernández-Vidal, Sonia: Desayuno con partículas. Plaza y Janés. Barcelona. 2013
Bryson, Bill: Una breve historia de casi todo, RBA, Barcelona, 2004

sábado, 31 de diciembre de 2016

Maquiavelo. El mayordomo del diablo

Maquiavelo desempeñó durante varios años el cargo de Secretario de la Cancillería de Florencia, lo que le permitió conocer, entre otros, a César Borgia. Precisamente, por su nunca disimulada admiración hacia este turbio personaje llegó a ser apodado como «el mayordomo del diablo».
http://judithvergaragarcia.wixsite.com/judith-vergara/drawings

Gracias a su intensa actividad diplomática, Maquiavelo conoció los secretos de la vida política, en la que, según él, predominan la manipulación y el engaño, y acabó desarrollando una filosofía política de corte realista que ensalza la razón de Estado, pues lo único importante para cualquier estadista es conservar el poder y mantener el orden. El príncipe deberá ser ante todo un estratega que sepa calcular sus acciones con vistas al único resultado que interesa: el éxito. Los fines, por tanto, justifican los medios.
Con una visión tan descarnada y pesimista de la política y de la condición humana, no es extraño que circule la siguiente leyenda en torno a su muerte: se dice que, ya enfermo y poco antes de morir, Maquiavelo soñó que estaba muerto. En su sueño, tuvo acceso a la visión del paraíso y del infierno. En el paraíso moraban los hambrientos, los mansos y los pobres de espíritu, mientras que el infierno estaba repleto de filósofos, libertinos y hombres de Estado. Cuando Maquiavelo contó su extraña visión, alguien le preguntó que dónde preferiría pasar él la eternidad. 
-Sin lugar a dudas, prefiero la compañía de papas, príncipes y reyes a la de frailes, mendigos y apóstoles.
Maquiavelo fue además un auténtico precursor del trabajo de los analistas políticos y columnistas de nuestros días: «todos estos príncipes nuestros tienen un propósito, y puesto que nos es imposible conocer sus secretos, nos vemos obligados en parte a inferirlo de las palabras y los actos que cumplen, y en parte a imaginarlo» (carta a Francesco Vettori, julio de 1513).
González Calero, Pedro: Filosofía Para Bufones. Ariel, Barcelona, 2007
https://es.wikipedia.org/wiki/Nicol%C3%A1s_Maquiavelo

viernes, 30 de diciembre de 2016

El sesgo de confirmación

http://www.swiss-miss.com/2016/09/unusual-backpack.html
En 1979, un equipo de la Universidad de Stanford llevó a cabo un experimento con sujetos que tenían una opinión muy formada sobre la pena capital, con la mitad de ellos a favor y la mitad en contra.
Cada uno de estos sujetos leyó las descripciones de dos estudios: una comparación de los estados de los Estados Unidos con y sin pena de muerte y una comparación de las estadísticas de asesinatos en un estado antes y después de la introducción de la pena de muerte. Tras una lectura rápida de la descripción de cada estudio, se les preguntó a los sujetos si sus opiniones habían cambiado. Después leyeron una relación mucho más detallada del procedimiento de cada estudio y tuvieron que considerar en qué medida consideraban bien elaborada y convincente la investigación. 
De hecho, los estudios eran ficticios. A la mitad de los sujetos se les dijo que una clase de estudio apoyaba el efecto disuasorio y que el otro lo había minado, mientras que a otros sujetos se les presentaron las conclusiones cambiadas.
Los sujetos, tanto los defensores como los detractores, relataron un ligero cambio en sus posiciones en la dirección del primer estudio que habían leído. Una vez que leyeron las descripciones más detalladas de los dos estudios, casi todos volvieron a sus creencias originales, independientemente de las pruebas aportadas, resaltando los detalles que apoyaban su punto de vista y desatendiendo cualquier detalle contrario. Los sujetos describieron los estudios que apoyaban su punto de vista preexistente como superiores a aquellos que lo contradecían, de modo detallado y específico. Escribiendo sobre un estudio que pareció minar el efecto disuasorio, un defensor de la pena de muerte escribió: «La investigación no cubrió un período lo suficientemente largo de tiempo», mientras que un detractor comentó sobre el mismo estudio: «No hay ninguna prueba fuerte que pueda contradecir las investigaciones que se han presentado».
Los resultados ilustraron que la gente establece estándares más altos en las pruebas para hipótesis que están en contra de sus expectativas vigentes. Este efecto, conocido como «sesgo de desconfirmación», ha sido apoyado por otros experimentos, como el de Taber y Lodge (2006)
Antes de las investigaciones actuales, el fenómeno ya había sido observado de manera anecdótica por escritores, como el historiador griego Tucídides, que escribió en Historia de la Guerra del Peloponeso: «Pues los hombres tienen por costumbre (…) rechazar con razonamientos lo que no les gusta».
https://www.instagram.com/p/BOWS3bTglgj/
También, un pequeño cambio en la formulación de una pregunta puede afectar al modo en el que se busca entre la información disponible y las conclusiones que se alcanzan. 
Eldar Shafir (de la Universidad de Princeton) lo demostró en 1993 usando un caso ficticio de custodia infantil. 
Los sujetos leyeron de múltiples maneras que el padre A era razonablemente adecuado para ser el tutor. El padre B tenía una mezcla de cualidades destacadas positivas y negativas: una relación cercana con el niño pero a su vez un trabajo que le alejaría de él durante períodos largos. Cuando preguntaron «¿Qué padre debería tener la custodia del niño?», el sujeto buscó atributos positivos y una mayoría escogió al padre B. Sin embargo, cuando la pregunta era «¿a qué padre se le debería negar la custodia del niño?» buscaron atributos negativos y de nuevo una mayoría contestó que el padre B, lo que implicaba que el padre A debería tener la custodia.

Imágenes y fuentes:

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Murphy sabe de lo que habla

https://www.instagram.com/paulbobko/
A quienes tienen miedo a los aviones, posiblemente les alegrará saber que Edward A. Murphy, iniciador en 1949 de la colección de leyes catastrofistas que llevan su nombre, era un ingeniero aeronáutico del Air Force Project MX981, un proyecto diseñado para comprobar cuánta deceleración es capaz de soportar una persona en un accidente.
Los experimentos de Murphy se realizaban en tierra. Uno de éstos involucraba el funcionamiento de dieciséis acelerómetros montados en diferentes partes del cuerpo del sujeto. Había dos maneras de montar el sensor, y alguien se dedicó, minuciosamente, a instalar mal los dieciséis. Cuando el experimento fracasó, Murphy lanzó su frase: «Si hay dos o más maneras de hacer algo, y una de ellas puede provocar una catástrofe, entonces alguien la hará».
El sujeto del experimento, el mayor John Paul Stapp, citó la frase unos días más tarde en una rueda de prensa, y al cabo de los meses era una frase común dentro de la ingeniería aeronáutica. La versión de la ley de Murphy «si algo puede ir mal, irá mal», parece ser una versión anterior que ya era común entre los ingenieros.
A John Paul Stapp también se le atribuye una frase que aporta su grano de arena al desaliento: «La universal aptitud para la ineptitud hace de cada éxito humano un increíble milagro».

martes, 27 de diciembre de 2016

Descartes. De la duda metódica al Vaticano

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Descartes se pro­pu­so dudar de todo aquello de lo que fuera posible dudar con la intención de encontrar una verdad que fuera incuestionable. Y así, advirtió que era posible dudar de la existencia de un mundo exterior a nuestros pensamientos e incluso de las verdades matemáticas. Pero también llegó a la conclusión de que por muy exhaustiva y metódica que sea nuestra duda nunca podremos dudar de que estamos dudando. Puestos a dudar, por tanto, podemos dudar de todo menos de la propia duda.
Como dudar es una forma de pensar, Des­car­tes afirmó aquello de «pienso, luego existo». Y a partir de esta primera evidencia, creyó que podía demostrar la existencia de Dios, de donde deducía luego la existencia del mundo extramental. Con ello, Dios se convierte para Descartes en el garante de nuestro conocimiento del mundo.
No es extraño que Bor­ges sentenciara a propósito de esto: «Yo creo que el rigor de Descartes es aparente o ficticio. Y eso se nota en el hecho de que parte de un pensamiento riguroso y al final llega a algo tan extraordinario como la fe católica. Parte del rigor y llega… al Vaticano».
Descartes ha sido llamado «el filósofo enmascarado» porque tanto su vida como su obra estuvieron envueltas en disfraces. El mismo escribió: «De igual manera que los comediantes llamados a escena se ponen una máscara, para que nadie vea el pudor reflejado en su rostro, así yo, a punto de entrar en este teatro del mundo del que hasta ahora sólo he sido espectador, avanzo enmascarado».
https://dostercios.aminus3.com/
Su método filosófico y científico establece una clara ruptura con la escolástica que se enseñaba en las universidades. Está caracterizado por su simplicidad —en su Discurso del método únicamente propone cuatro normas— y pretende romper con los interminables razonamientos escolásticos. Toma como modelo el método matemático, en un intento de acabar con el silogismo aristotélico empleado durante toda la Edad Media.
Intentó sortear la censura, disimulando de modo parcial la novedad de las ideas sobre el hombre y el mundo que exponen sus planteamientos metafísicos, unas ideas que supondrán una revolución para la filosofía y la teología.
Muchas de las precauciones que Descartes tomó a la hora de presentar en sociedad sus descubrimientos tenían que ver con el miedo a ser objeto de la persecución eclesiástica. Así, en 1633, cuando supo que Galileo había sido condenado por la Inquisición, decidió paralizar la publicación de su obra. Según cuenta W. Weischedel, llegó a escribirle una carta a un amigo en la que le decía: «El mundo no conocerá mi obra antes de que pasen cien años de mi muerte». A lo que el amigo respondió en broma que, puesto que la humanidad no podía privarse durante tanto tiempo del acceso a los libros de semejante sabio, tal vez habría que ir pensando en matarlo cuanto antes.

González Calero, Pedro: Filosofía Para Bufones. Ariel, Barcelona, 2007

sábado, 10 de diciembre de 2016

¿Qué es un agujero negro?

Un agujero negro es una región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración de masa lo suficientemente elevada como para generar un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella.
Juan Carlos Ortega en su libro El Universo para Ulises pone un ejemplo muy ilustrativo para entender qué es un agujero negro. 
http://www.theatlantic.com/photo/2016/09/images-from-offworld/499790/
Pide a Ulises que lance una piedra hacia arriba. La piedra cae. Después lo convierte en un superhéroe y le pide que lance de nuevo la piedra a una velocidad inmensa pero la piedra vuelve a caer...
"La cuestión que podemos plantearnos en este instante es la siguiente: ¿hay alguna velocidad a la que podamos tirar la piedra hacia arriba para conseguir que ésta no regrese jamás? Es una pregunta extraordinaria, y su respuesta nos ofrece la clave para entender la esencia de algunos fenómenos curiosos del universo. Esa velocidad existe, e incluso tiene un nombre. Los físicos la llaman velocidad de escape.
En nuestro planeta, la velocidad de escape es de aproximadamente 11 kilómetros por segundo. Eso significa que, si se lanza con fuerza cualquier cosa hacia arriba a esa velocidad —o a una velocidad superior—, jamás regresará a la Tierra. Continuará en línea recta hacia arriba sin que la gravedad de nuestro planeta pueda hacer nada por recuperarla.
Esos 11 kilómetros por segundo necesarios para que nada regrese al suelo representan una velocidad aplicable sólo a nuestro planeta. Si la Tierra fuera más masiva, atraería a los objetos con más fuerza y, por lo tanto, la velocidad de escape tendría que ser mayor. 
Podemos realizar un ejercicio de imaginación y especular sobre lo que ocurriría en planetas más grandes que el nuestro. Supón que vivimos en un mundo enorme, con una atracción gravitatoria fenomenal que requiera una velocidad de escape de, por ejemplo, 100 kilómetros por segundo. Y nada nos impide ir más allá y aumentar todavía más la masa de nuestro planeta imaginario desde cuya superficie lanzamos piedras hacia arriba. ¿Qué tal un planeta con mucha masa cuya velocidad de escape fuera, pongamos por caso, 150.000 kilómetros por segundo? Ésa es una velocidad enorme, la mitad de la de la luz. En ese caso, sí que tendrías que ser un superhéroe enormemente poderoso para otorgarle a una piedrecita semejante velocidad. Pero podemos imaginarlo sin problema. Tus músculos son impresionantes y lo consigues. La piedra abandona el planeta ultramasivo y no regresa más.
Estamos a punto de llegar a un callejón sin salida, porque si continuamos aumentando la masa de nuestro mundo imaginario, podemos suponer que es tan enorme que la velocidad de escape sea de 300.001 kilómetros por segundo, la velocidad de la luz y un poquito más.
http://illusion.scene360.com/art/84324/jie-ma/
¿Qué pasaría entonces? Muy fácil: que la velocidad que tendríamos que aplicar a una piedra lanzada hacia arriba para que jamás regresara a nuestro masivo planeta sería la de la luz y un poquito más.
Pero ningún objeto puede viajar más rápido que la luz, por tanto, un planeta tan masivo como éste tendría una asombrosa cualidad: nada podría escapar de él. Todo regresaría a su superficie siempre.
¿Cómo sería un planeta así? Vamos a suponer que lo tenemos muy lejos de la Tierra y que lo miramos a través de un telescopio. ¿Qué veríamos exactamente?
Para que pudiéramos hacerlo, la luz tendría que llegar hasta él, rebotar y viajar hasta tus ojos. Pero la velocidad de escape de ese mundo hipotético es un poquito más alta que la velocidad de la luz. Por tanto, para que los rayos incidieran sobre su superficie, rebotaran y regresaran a tus ojos, tendrían que salir de allí a la velocidad de escape. Y esa velocidad es superior a la de la luz. Por tanto, para que lo pudieras ver, la luz tendría que abandonar el planeta a una velocidad superior a la de la luz. La luz tendría que ir más rápido que la luz, lo cual es una contradicción. Conclusión: no podrías verlo jamás.
Un objeto tan masivo, capaz de no dejar escapar nada, ni siquiera la luz, sería perfectamente invisible para ti y para todo el mundo. Resultaría indistinguible del oscuro espacio vacío. Dicho de otro modo: sería negro, completamente negro. Los científicos tienen un nombre para esas cosas tan masivas. Les llaman agujeros negros.
El concepto agujero negro parece algo muy moderno. Su nombre nos evoca todo lo relacionado con los misterios de la nueva cosmología, pero en realidad su existencia ya fue sostenida por un muchacho que nació el día de Navidad del año 1724.
Se llamaba John Michell y ya desde pequeño tuvo una gran vocación religiosa. Acabó convirtiéndose en clérigo, cosa que no le impidió dedicarse a lo que más le gustaba: la geología, inventando incluso varios aparatos tremendamente útiles para medir los movimientos sísmicos. Michell expuso en una carta la posibilidad de que una estrella muy masiva pudiera tener tanta atracción gravitatoria que ni siquiera la luz escapara de ella. Sería un cuerpo oscuro, invisible a través de cualquier telescopio, puesto que ningún rayo de su luz nos llegaría. Todos serían devorados como si la estrella fuera un monstruo gigante.
Ute Kraus CC 2.0 Attribution Sharealike License
Esta idea quedó guardada en el cajón de la ciencia porque todos los físicos de la época la consideraban imposible. Tuvieron que pasar muchísimos años hasta que, en 1968, un físico llamado John Wheeler acuñó el término agujero negro para los objetos que un desconocido geólogo del siglo XVIII había imaginado en soledad.

http://eltamiz.com/2008/02/10/la-vida-privada-de-las-estrellas-los-agujeros-negros/
https://es.wikipedia.org/wiki/Agujero_negro
Ortega, Juan Carlos: El Universo para Ulises, Planeta, 2013.

viernes, 9 de diciembre de 2016

El misterio de Göbekli Tepe

Göbekli Tepe se encuentra en lo alto de una colina en lo que hoy es la provincia de Urfa, en el sureste de Turquía. Es una magnífica estructura construida hace 11500 años (7000 antes que la Gran Pirámide) gracias a los hercúleos esfuerzos no de pobladores neolíticos, sino de cazadores-recolectores que todavía no habían abandonado el modo de vida nómada.
Pero lo más sorprendente es el uso para el que fue erigido. Precediendo a la Biblia hebrea en unos 10000 años, todo parece indicar que Göbekli Tepe era un santuario religioso.
Los pilares de Göbekli Tepe se encuentran dispuestos en círculos de hasta veinte metros de diámetro. Cada círculo contenía en el centro dos pilares adicionales en forma de T, aparentemente figuras humanoides de cabeza oblonga y cuerpo largo y delgado. El más alto de ellos sobrepasa los cinco metros de altura. Su construcción requirió el transporte de enormes piedras, algunas de hasta dieciséis toneladas, a pesar de que se hizo antes de la invención de las herramientas de metal, antes de la invención de la rueda y antes de que la gente aprendiese a domesticar animales como bestias de carga. Más aún, a diferencia de los edificios religiosos de tiempos posteriores, Göbekli Tepe se construyó antes de que la gente viviera en ciudades que pudieran proveer de una fuente numerosa y organizada de trabajadores. En palabras de National Geographic, «descubrir que los cazadores-recolectores habían construido Göbekli Tepe fue como descubrir que alguien hubiera construido un 747 en su sótano con una navaja».
Los primeros científicos que dieron con el monumento fueron unos antropólogos de la Universidad de Chicago y de la Universidad de Estambul, mientras realizaban una prospección de la región en los años 1960. Observaron varias losas de piedra caliza que sobresalían del suelo, pero no les dieron importancia, considerándolas restos de un cementerio bizantino abandonado.
Pasaron tres décadas, y en 1994 un agricultor de la región tropezó con su arado en lo alto de lo que resultó ser un enorme pilar enterrado. Klaus Schmidt, un arqueólogo que trabajaba por aquella zona y que había leído el informe de la Universidad de Chicago, decidió echar un vistazo y estudió el yacimiento hasta su muerte en 2014.
Como Göbekli Tepe es anterior a la invención de la escritura, no disponemos de fragmentos de textos sagrados que, una vez descodificados, arrojen luz sobre los rituales que allí se practicaban. La conclusión de que Göbekli Tepe era un lugar de adoración se basa en comparaciones con prácticas y sitios religiosos posteriores. Por ejemplo, tallados en los pilares de Göbekli Tepe se encuentran diversos animales, pero a diferencia de las pinturas rupestres de la Era Paleolítica, no se corresponden con los animales que los constructores de Göbekli Tepe debían cazar para subsistir, y tampoco representan iconos relacionados con la caza o con las acciones de la vida diaria, sino que representan animales amenazadores como leones, culebras, jabalíes, escorpiones y una fiera parecida a un chacal con la caja torácica expuesta. Se cree que se trata de personajes simbólicos o míticos, el tipo de animales que más tarde se asociaría con la adoración.
Para los antiguos habitantes, visitar Göbekli Tepe debía representar un compromiso muy serio, pues se encuentra en medio de la nada. De hecho, nunca se han hallado indicios de que nadie viviera jamás en aquella área: ni fuentes de agua, ni casas, ni restos de hogares. Lo que sí encontraron los arqueólogos fueron los huesos de miles de gacelas y uros que debieron ser transportados como alimento desde lejanos lugares de caza. Ir a Göbekli Tepe era hacer un peregrinaje, y los indicios señalan que atraía a cazadores-recolectores nómadas de hasta cien kilómetros a la redonda.
Göbekli Tepe «muestra que primero fueron los cambios socioculturales, luego la agricultura», dice Ian Hodder, arqueólogo de la Universidad de Stanford. En otras palabras, el surgimiento de rituales religiosos realizados en grupo parece haber sido una razón importante para que los humanos comenzaran a asentarse a medida que los centros religiosos atraían a los nómadas hacia sus estrictas órbitas, hasta que se formaron pueblos basados en sistemas compartidos de creencias y significados. Göbekli Tepe se construyó en una época en la que todavía rondaban tigres de dientes de sable por los parajes de Asia, y el último de nuestros parientes no pertenecientes a Homo sapiens, un cazador y fabricante de herramientas con aspecto de hobbit, de apenas un metro de estatura, bautizado como Homo floresiensis, tan solo llevaba algunos siglos extinguido. Y, sin embargo, sus antiguos constructores, por lo que sabemos, ya habían pasado de hacerse preguntas pragmáticas sobre la vida a plantearse también preguntas espirituales. «Puede argumentarse sólidamente», dice Hodder, que Göbekli Tepe «es el verdadero origen de las complejas sociedades modernas».
Göbekli Tepe es visto como un descubrimiento arqueológico a partir del que cambia profundamente nuestra comprensión de una etapa crucial en el desarrollo de las sociedades humanas. Parece ser que la construcción de complejos monumentales estaba entre las capacidades de los cazadores-recolectores y no solamente entre las comunidades sedentarias de agricultores, como se había asumido anteriormente. En otras palabras, como su excavador Klaus Schmidt estimó: "primero llegó el templo, después la ciudad." Esta revolucionaria hipótesis podrá ser apoyada o modificada por futuras investigaciones.
Alrededor del inicio del VIII milenio a. C. la "colina panzuda" perdió su importancia.
Pero el complejo no fue simplemente abandonado y olvidado, para ser gradualmente destruido por los elementos, sino que fue deliberadamente enterrado bajo 300-500 metros cúbicos de tierra. El porqué de este comportamiento no lo conocemos, pero preservó los monumentos para la posteridad.

Leonard Mlodinow: Las lagartijas no se hacen preguntas. Critica, Barcelona, 2016

viernes, 2 de septiembre de 2016

Schopenhauer, el pionero

El principal antagonista de Hegel, Schopenhauer, construyó una filosofía fusionando las doctrinas brahmánicas y búdicas con las enseñanzas de Platón y Kant. 
Su sistema quedó definitivamente plasmado en su «obra capital» titulada El mundo como voluntad y representación. A pesar de las grandes expectativas que Schopenhauer había cifrado en su obra, ésta resultó un rotundo fracaso. Tanto fue así que, nueve años después de su aparición, todavía quedaban en los depósitos de la editorial Brockhaus ciento cincuenta ejemplares de una tirada de ochocientos, muchos de los cuales, a su vez, habían sido reciclados en lugar de venderse.
Schopenhauer fue, además, uno de los primeros filósofos en manifestarse abiertamente ateo y uno de los pioneros en la defensa de la naturaleza y de los derechos de los animales, dejando escrito, por ejemplo:  "quien es cruel con los animales no puede ser una buena persona", "una compasión sin límites por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la buena conducta moral", "ni el mundo es un artilugio para nuestro uso ni los animales son un producto de fábrica para nuestra utilidad" o "el hombre no les debe compasión a los animales, sino justicia".
González Calero, Pedro: Filosofía Para Bufones. Ariel, Barcelona, 2007.

lunes, 29 de agosto de 2016

Cortos de vista y predicciones fallidas (y 2)

En 1858, el canciller británico de hacienda, Benjamín Disraeli (1804-1881), que diez años después sería primer ministro, se opuso ferozmente a la idea de que Gran Bretaña invirtiera una sola libra en la construcción del canal de Suez, pues la empresa era «el intento más inútil y totalmente absurdo». Probablemente, parte de esta oposición se debía al hecho de que el canal estaba siendo financiado por Francia. Lo cierto es que considerando el asunto geográfica y políticamente tenía mucho más sentido que la idea fuese inglesa, dado que el nuevo canal iba a ahorrar el largo camino alrededor de África y el cabo de Buena Esperanza para llegar a India. Cuando el Canal quedó terminado en 1869 le fue extremadamente útil para mantener la dominación inglesa sobre la India.
La magnitud de la empresa, por muchos comparada a la construcción de las pirámides, encendió la imaginación de público, periodistas y escritores, entre ellos el joven Julio Verne. Tras publicar en 1863 su novela Cinco semanas en globo, con la que obtuvo un gran éxito, escribió París en el siglo XX, que ni siquiera llegó a ver publicada por ser demasiado fantástica: ya que los franceses estaban siendo capaces de construir el canal de Suez, Verne consideró muy probable que en el siglo XX fueran capaces de llevar barcos hasta París y transformó a la ciudad en una gran ciudad portuaria. El editor de Verne tenía toda la razón, la novela era demasiado fantástica: telegrafía fotográfica -actualmente conocida como fax—, trenes automáticos, luces nocturnas y un faro (pues era una ciudad marina) situado a sólo unos metros de distancia del emplazamiento actual de la torre Eiffel. El editor rechazó la obra diciendo: «Nadie creerá tus profecías».

Tras patentar el teléfono en 1876, Alexander Graham Bell se dirigió a la Western Union, la compañía de comunicaciones más importante entonces en Estados Unidos gracias al telégrafo, y les ofreció el aparato a cambio de 100.000 dólares. William Orton, presidente de la compañía, rechazó la oferta con la frase: «¿Qué uso podría hacer esta compañía de un juguete eléctrico?». En descargo de Orton se puede decir que quizá tuvo que leer la descripción de la patente: «El método de, y el aparato para, transmitir sonidos vocales u otros telegráficamente [...] causando ondulaciones eléctricas de forma similar a como el aire acompaña las vocalizaciones u otros sonidos». Bell posteriormente fundó la Bell Telephone Company, y el teléfono terminó por devorar al gigante de la telegrafía que lo había rechazado.
En la Bell Telephone trabajó el físico americano Chester F. Carlson (1906-1968), y posteriormente en el departamento de patentes de la empresa de productos electrónicos de Nueva York, P. R. Mallory Company. Harto de hacer copias manuales de los dibujos de las patentes y especificaciones, en 1934 comenzó a buscar una forma de mecanizar el trabajo. En 1940 obtuvo la patente del proceso xerográfico y, aunque durante esos años muchas otras empresas e inventores estaban investigando en el mismo terreno, fue rechazado dos veces por la IBM y una vez por Kodak. El total de empresas que prescindieron de su innovación fue más de veinte. En 1947 se presentó a una empresa al borde de la bancarrota, la Haloid Company, que decidió invertir en el invento como medida desesperada. Funcionó, y la Haloid es conocida como la Xerox Corporation. Carlson se hizo multimillonario.
El director de cine mudo D. W. Griffith (1875-1948), autor de El nacimiento de una nación (1915) e Intolerancia (1916), recibió el encargo, junto con otras celebridades de su tiempo, de escribir para el Saturday Evening Post lo que él estimaba que serían los próximos cien años: «No queremos y nunca querremos voces humanas en la pantalla». Su profecía era muy semejante al grito que tres años más tarde dio el presidente de la Warner Brothers, Hany M. Warner, «¿Quién demonios quiere oír hablar a los actores?», o a la frase de Charlie Chaplin en 1928: «Las películas necesitan sonido tanto como las sinfonías de Beethoven necesitan letras».

A finales de la década de los veinte todo era optimismo en los mercados financieros, y eran frecuentes artículos en revistas femeninas con títulos como Todo el mundo puede ser rico en el que se enseñaba la forma de ganar dinero invirtiendo 15 dólares en la Bolsa. El 17 de octubre de 1929, el profesor de ciencias económicas en Yale, Irving Fisher (1867-1947), autor de numerosos libros y teorías, afirmó: «Las bolsas han adquirido lo que parece un nivel alto permanente». El 24 de octubre, una semana más tarde de esta profecía, comenzó la gran depresión. En los años posteriores la predicción de Fisher fue muy citada, a su pesar.

Y, finalmente, una gran predicción musical. Cuando en 1964 los Beatles se preparaban para su primera gira americana, Alan Livingstone, presidente de Capitol Records, su sello en Estados Unidos, pronosticó: «No creo que consigan nada en este negocio».

miércoles, 24 de agosto de 2016

¿Por qué votamos a un partido? Neurociencia del voto

Pensamos que nuestra decisión de otorgarle el voto a un candidato o a un partido en unas elecciones políticas es el resultado de un proceso razonado, minucioso, en el que sopesamos una serie de factores –programa, pasado, formación, propuestas, personalidad, etc— para llegar a una conclusión que admite un riguroso escrutinio intelectual. Solamente las personas radicales o ignorantes toman decisiones irracionales, víctimas de la manipulación emocional y la propaganda electoral. Pensamos que ejercemos el control de nuestro cerebro, somos conscientes de las estratagemas de los medios de comunicación, las agencias de marketing y  la propaganda política.  Esto es lo que creemos, justamente porque el diseño de nuestro cerebro nos recompensa cuando logramos encontrar evidencia de nuestros razonamientos.
Tomar una decisión es un fenómeno altamente complejo, en el que intervienen numerosas áreas del cerebro, muchas de las cuales se oponen entre sí.  Históricamente consideramos que la razón es la función cerebral más valiosa y efectiva, especialmente en lo que concierne a tomar una decisión: el frío y preciso análisis de la información y sus variables. Heredamos de Platón la idea de que debemos de regular nuestras emociones –esos caballos desbocados—y aplicar el mesurado rigor de la razón. En apariencia incluso la neurociencia parece confirmar esta preponderancia de la razón: la corteza frontal cerebral, el asiento de la razón y el pensamiento analítico, es un rasgo distintivo entre el cerebro humano y el cerebro de otros animales.
En su libro "How We Decide", Jonah Lehrer, explora el proceso cerebral que supone tomar una decisión. 
https://wronghands1.com/2016/07/01/xenophobic-world-map/
En primer lugar, es importante confirmar que los electores con una afiliación política marcada difícilmente cambian de opinión. Entre 500 electores con una fuerte afiliación partidista a los que se les intentó persuadir en Estados Unidos en 1976 sólo 16 cambiaron de opinión y votaron por el otro partido. Otro estudio registró el comportamiento electoral de votantes entre 1965 y 1982, midiendo el flujo de oscilación en la afiliación entre uno u otro partido. Aunque fue una época muy tumultuosa en la política estadounidense, sólo el 10% de las personas que se identificaron como republicanos en 1965 dieron su voto a los demócratas en 1980.
Lo interesante es dilucidar el por qué de esta persistencia partidista
El psicólogo de la Universidad de Emory, Drew Westen, realizó un estudio con resonancias magnéticas en la elección de 2004 en Estados Unidos en el que mostró a los votantes declaraciones contradictorias de cada candidato, George W. Bush y John Kerry. Bush aparecía alabando la labor de los soldados en Irak y prometía servicios de salud gratuitos para los veteranos y luego se le informaba al sujeto del experimento que ese mismo día había suspendido el beneficio médico a 164 mil veteranos. Kerry caía en flagrantes contradicciones sobre su posición sobre la guerra de Irak, votando a favor como senador y luego dando a entender una posición radicalmente opuesta en la retórica de su campaña. Los sujetos del experimento tenían que evaluar el nivel de contradicción de los dos candidatos en una escala del 1-4. No debería sorprendernos saber que los demócratas convencidos valoraron las contradicciones de Bush en lo más alto en la escala (las de Kerry les parecieron poco preocupantes). Los republicanos disculparon las contradicciones de Bush pero hallaron intolerables los deslices de Kerry.
En otro estudio, el científico político de Princeton, Larry Bartels, realizó una investigación en la década de los 90 que apunta en la misma dirección. Durante la presidencia de Bill Clinton, el déficit del presupuesto disminuyó en más del 90%; sin embargo, cuando se le preguntó a electores republicanos en 1996 qué había sucedido con el presupuesto en la presidencia de Clinton, más del 55% dijeron que el déficit se había incrementado. Lo interesante es que los republicanos dentro del grupo de los “muy informados” –que siguen las noticias, leen la prensa y pueden identificar a sus congresistas— no respondieron con mayor precisión que los “poco informados”. Bartels infiere que saber más de política no borra los sesgos partidistas y los electores solo asimilan datos que confirman lo que ya creen. Si la información no se ajusta a su visión política de la realidad, entonces es convenientemente ignorada.*
La naturaleza de nuestro cerebro hace que solo escuchemos lo que queremos, lo demás nos parece ruido. Literalmente, como sugiere un estudio realizado por el psicólogo Timothy Brock y Balloun. Brock y Balloun sometieron a un grupo de fieles cristianos y a un grupo de ateos a un mensaje radiofónico en el que se atacaban la enseñanzas de la Iglesia; para hacerlo más interesante, añadieron un ruido molesto a la grabación. El oyente podía reducirlo simplemente apretando un botón para aclarar el contenido del mensaje. Los no-creyentes siempre intentaban reducir la estática para escuchar bien el mensaje; los creyentes en cambio preferían el mensaje tal cual, con una dosis de ruido que lo hacía más difícil de oír. Dice Jonah Lehrer “Todos silenciamos la disonancia cognitiva a través de una ignorancia autoimpuesta”.
Aún más. Solemos creer que elegimos libremente lo que vamos a hacer. Sin embargo, desde 2008 se conoce que unas milésimas de segundo antes de ser conscientes de nuestra decisión el cerebro ya la ha tomado, y no es hasta después cuando adquirimos consciencia de lo que hemos decidido. Es decir, la actividad neural preconsciente precede a la decisión consciente que se cree tomada libremente. El estudio en cuestión consistió en visualizar la actividad cerebral con técnicas de neuroimagen durante la toma de decisiones conscientes rápidas y simples en un grupo de voluntarios. Estas decisiones consistían en mover un dedo cuando se quisiera, a intervalos irregulares para no poder predecir su movimiento. Pues bien, la actividad cerebral asociada a esta decisión se detectó en los lóbulos prefrontal y parietal milisegundos antes de que los sujetos fuesen conscientes de que iban a mover el dedo. Para el cerebro, esos milisegundos son casi una eternidad. Esto también se ha demostrando recientemente para decisiones más complejas y abstractas, como qué opción política vamos a votar en una elecciones, o qué alternativa apoyamos en un referéndum. Entonces, ¿sobre la base de qué el cerebro decide el voto?
Cierto que cada persona tiene unas preferencias políticas, aunque no siempre se traduzcan en el voto que termina emitiendo. Por extraño que parezca, la tendencia política se correlaciona con rasgos biológicos concretos. Por ejemplo, un estudio del 2007 indicó que la orientación política de las personas queda reflejada, en parte, en diferencias de funcionamiento de un mecanismo cognitivo relacionado con el autocontrol. Se observó que el conservadurismo extremo se asocia a poca flexibilidad –en el sentido de predisposición cognitiva– a cambiar las respuestas habituales ante los conflictos, entendiendo por conflicto las discordancias que puede haber entre las respuestas que uno suele dar ante una situación determinada y las posibles respuestas alternativas más útiles en cada caso concreto.
Dicho de otro modo, las personas que manifiestan un conservadurismo más extremo responden más adecuadamente a cuestiones en las que la respuesta óptima presenta menos variables, mientras que las liberales lo hacen cuando no hay una respuesta óptima predeterminada. En este contexto, los conceptos de conservador y liberal se refieren al espectro político de EEUU, donde se hizo el estudio. Esta actividad diferencial reside en un grupo concreto de neuronas de la parte anterior del cíngulo, una zona del cerebro vinculada al control de las emociones.
En otro estudio realizado en 2013 se exploraron las diferencias en la función cerebral entre progresistas ("liberales", demócratas o de izquierdas) y conservadores ("republicanos", de derechas) a la hora de asumir decisiones arriesgadas. Aunque el comportamiento final de progresistas y conservadores no fue diferente, su actividad cerebral sí lo fue. Las personas de izquierdas mostraron (curiosamente) una actividad mayor en la ínsula izquierda, también implicada en el procesamiento de las emociones, mientras que los conservadores mostraron mayor actividad en la amígdala derecha. Los resultados sugieren procesos cognitivos distintos y evidencian que los conservadores muestran una mayor sensibilidad a los estímulos amenazantes. Con esto no se afirma que nuestra estructura cerebral controle de manera estricta nuestra tendencia política –eso sería una afirmación excesivamente reduccionista–, pero sí se puede afirmar que hay un claro vínculo entre nuestra biología y la tendencia política que manifestamos, entendida a grandes rasgos y considerando la media de la población.
Otro aspecto muy estudiado es la imagen pública del candidato, al fin y al cabo, la persona en quien se concreta el voto. En un estudio publicado en 2008 realizado por equipos americanos, irlandeses y surcoreanos, se encontró que la apariencia física de los candidatos era importante sobre los resultados electorales, es decir, que el físico influye mucho sobre el voto. Uno de los resultados más sorprendentes fue que las atribuciones negativas a la apariencia ejercen mucha mayor influencia que las positivas a la hora de votar. Los candidatos que habían perdido las elecciones en esos diferentes países provocaban una activación evidente de dos zonas del cerebro encargadas de procesar los estímulos emocionales de valor negativo. En cambio, los candidatos ganadores no suscitaban ninguna activación de esas zonas. Es decir, lo que no gusta de los políticos es más importante que lo que gusta. Se vota más pensando en evitar que otros ganen que no deseando realmente que gane el partido al que se vota. Los ganadores lo son porque los ciudadanos quieren evitar que los otros gobiernen.
* Por otra parte, Noam Chomsky hace hincapié reiteradamente en cómo las elecciones en Estados Unidos son en realidad batallas de agencias de relaciones públicas, en las que el candidato es el producto y aquel que tiene mayor presupuesto generalmente gana (el Center for Responsive Politics tiene estadísticas que señalan que 9 de 10 veces el candidato con mayores fondos gana la elección). 
http://pijamasurf.com/2012/06/la-neurociencia-del-voto-lo-irracional-de-una-eleccion/
http://www.ub.edu/geneticaclasses/davidbueno/Articles_de_divulgacio_i_opinio/La_Vanguardia/2013/13-07-06_Como_vota_el_cerebro.pdf
http://www.jonahlehrer.com/
http://www.photoeye.com/bookstore/citation.cfm?catalog=ZG799
http://thisisnthappiness.com/post/147915424129/if-im-late-start-with-out-me
http://thisisnthappiness.com/post/146665154149/no-one-saves-us-but-ourselves-chris-milnes
http://thisisnthappiness.com/post/144561149474/all-roads-lead-to-nowhere
http://www.brooklynstreetart.com/theblog/