martes, 24 de noviembre de 2009

Hambre



Voz de alarma

En su intervención ante la Cumbre Mundial contra el Hambre, el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon denominó a la actual crisis alimentaria "una voz de alarma para el mañana".
"No puede haber seguridad alimentaria sin seguridad del clima", aseguró Ban.
"Si los glaciares del Himalaya se derriten -advirtió-, se verán afectados los medios de vida y la supervivencia de trescientos millones de personas en China, y cerca de mil millones en toda Asia"
"Los pequeños campesinos de África, que producen la mayor parte de los alimentos del continente y dependen sobre todo de la lluvia, podrían ver sus cosechas mermarse un 50 por ciento en 2020. Tenemos que realizar cambios de envergadura para alimentarnos, y muy especialmente, para proteger a los más pobres y vulnerables", subrayó Ban.

"Conquista trágica"

Tras denominar a los más de mil millones de personas que sufren hambre en el mundo "nuestra trágica conquista de la era moderna", el Director General de la FAO, Jacques Diouf, subrayo la necesidad de producir alimentos en el lugar donde residen los pobres y hambrientos e impulsar las inversiones agrícolas en estas regiones.
"En algunos países desarrollados, entre el dos y el cuatro por ciento de la población pueden producir suficientes alimentos para toda una nación y además exportar, mientras que en la mayoría de los países en desarrollo, entre el 60 y el 80 por ciento de la población no logra cubrir las necesidades nacionales de alimentos", explicó Diouf.
"El planeta puede alimentarse a sí mismo, siempre que se cumplan las decisiones tomadas y se movilicen los recursos necesarios de forma efectiva", añadió Diouf al pedir un incremento de la ayuda oficial al desarrollo, un mayor porcentaje del presupuesto de los países en desarrollo dedicado a la agricultura e incentivos para fomentar las inversiones privadas.
"Eliminar el hambre de la faz de la Tierra requiere 44 000 millones de dólares EE.UU. anuales de ayuda oficial al desarrollo en inversiones en infraestructura, tecnología e insumos modernos. Se trata de una cantidad pequeña si se compara con los 365 000 millones en subvenciones a los productores agrícolas en los países de la OCDE en 2007, o los 1,3 billones de dólares que el mundo gastó en armamento ese mismo año", según Diouf.
El máximo responsable de la FAO recordó que "en los últimos cinco años, diversos países de África, Latinoamérica y Asia han logrado reducir de forma sustancial el número de víctimas del hambre en su territorio". "Ello significa -añadió- que sabemos qué hay que hacer y cómo se debe hacer para derrotar al hambre".
"En los países de bajos ingresos y déficit de alimentos, los programas y planes de seguridad alimentaria existen y están a la espera de fondos y voluntad política para hacerse operativos", explicó.
Diouf subrayó igualmente el hecho de que la seguridad alimentaria va más allá de la producción de alimentos. "Necesitamos protección contra las plagas y enfermedades de plantas y animales que a menudo afectan directamente a la salud humana. Tenemos asimismo que hacer frente a situaciones de emergencia a causa de desastres naturales y conservar la base de recursos nacionales de la producción alimentaria para garantizar su sostenibilidad", añadió.

Mapa interactivo del hambre, muy interesante, en la página oficial de la FAO:

http://www.fao.org/hunger/hunger-home/es/

Otros datos y noticias de interés, en la misma página

http://www.fao.org/index_es.htm

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Los niños durante la Revolución Industrial




Siempre tenemos la tendencia a entender la evolución humana y el desarrollo económico como un avance, un progreso humano, en el que hombres y mujeres han ido, desde la prehistoria hasta la época contemporánea, mejorando sus condiciones de vida. Esta visión decimonónica del progreso es, básicamente, falsa. Las poblaciones prehistóricas (sobre todo, las del Paleolítico Superior) vivían más y mejor que los romanos... y que los trabajadores europeos del XIX.
El trabajo en las fábricas implicaba jornadas de 12 a 16 horas, con ruidos estridentes y continuos procedentes de las máquinas, el humo, el polvo de algodón o de las partículas de metal o ceniza que hacían el aire irrespirable, sin ninguna seguridad, con accidentes frecuentes y sin otro descanso que los domingos. Hombres, mujeres y niños de corta edad trabajaban por igual, las mismas jornadas y en los mismos ambientes viciados. La única diferencia radicaba en el sueldo: las mujeres cobraban entre el 30% y el 60% del salario de un varón.

Los niños cobraban menos (aunque su paga variaba dependiendo de la edad, del tipo de industria y de su función) y sufrían los malos tratos continuos de los capataces. "Cuando estuve en Oxford Road, Manchester, observé la salida de los trabajadores... los niños, casi en su totalidad, tenían aspecto enfermizo; eran pequeños, enclenques y todos iban descalzos. Muchos parecían no tener más de siete años... Seres humanos achaparrados, debilitados y depravados... niños que nunca llegarán a ser adultos... Era un espectáculo lúgubre" (Charles Turner Thackrah, 1832). Charles Dickens (1812-1870) retrató este sórdido mundo de la explotación infantil; lo conoció de cerca, él mismo tuvo que trabajar de aprendiz en una fábrica a los 12 años.
En España, el Informe de L. Aner, presentado ante la Comisión de Reformas Sociales,en 1883, señalaba que "la edad de seis años para empezar a trabajar es la general, no sólo en Cataluña sino en los demás centros fabriles de España, como Alcoy, Málaga, Granada, Antequera, Valencia y Valladolid. En estas regiones... trabajan de doce a trece horas, ganan muy poco y se les trata muy mal".
Si las condiciones laborales eran pésimas, la situación de las viviendas y de los barrios obreros no era mucho mejor. Al final de la jornada de trabajo, los operarios se retiraban a sus sombríos tugurios, llenos de piojos y de pulgas. Los barrios crecían precipitadamente, formados por barracas y chabolas, sin servicios, saneamientos, empedrado, alumbrado ni limpieza. Las casas carecían de luz y aireación. La tuberculosis, el cólera y el raquitismo se volvieron endémicos. En 1842, Edwin Chadwick, miembro de la Comisión parlamentaria británica para las Leyes de los Pobres, afirmaba en su informe que "la pérdida anual de vidas humanas a causa de la suciedad y la mala ventilación es mayor que los muertos o heridos en cualquiera de las guerras en las que el país se ha comprometido en los últimos tiempos".

Así, la esperanza de vida de un obrero catalán a mediados del siglo XIX era de 19 años, a finales de ese siglo (hace poco más de cien años) la de un obrero madrileño no alcanzaba los 30.
Los sueldos bajos, las condiciones laborales infrahumanas y la inestabilidad en el empleo llevaron a muchos desesperados al robo. Pero la propiedad es sagrada. En Inglaterra, entre 1806 y 1833 se condenó a la horca a 26500 personas, la mayoría por robo de pequeñas sumas de dinero.

Las condiciones de los jornaleros en el campo no eran mucho mejores. "En Baena morían diariamente de hambre diez o doce personas. Nutridos grupos recorrían las calles pidiendo pan; la cárcel se llenaba de reos de hurto y robo, a quienes se dejaba ir a declarar sin guardias, pero todos volvían porque, aunque mal, en la cárcel se comía algo" (Díez del Moral)

La situación era tal que muchas madres y padres dejaban morir (o mataban) a sus hijos recién nacidos. Según William Langer, "no era un espectáculo poco común ver cadáveres de niños tendidos en las calles o en los estercoleros de Londres y otras grandes ciudades". De hecho, ante esta situación, el gobierno inglés decidió intervenir y creó inclusas con diversos sistemas de recepción de hijos no deseados que guardaran el anonimato del donante. En Francia, entre los años 1824 y 1833, fueron legalmente abandonados 336297 niños (más de trescientos mil, no es un error). Estos hospicios eran auténticos mataderos. "Las madres que dejaban a sus bebés en la caja (las cajas giratorias instaladas en las paredes de las inclusas eran habituales en Francia) sabían que los estaban condenando a muerte casi con tanta seguridad como si los dejaran caer en el río" (Braudel) Entre el 80 y el 90 por cien de los niños dejados en esas instituciones moría durante su primer año de vida.
http://www.dailymail.co.uk/news/article-2305630/Lewis-Hine-Harrowing-images-child-labourers-children-young-forced-breaking-work-fields-factories-mines.html

martes, 10 de noviembre de 2009

Lo que cuesta la crisis

Gráfico sobre la inmensa inversión que está realizando el gobierno de Estados Unidos para superar la crisis financiera (pincha en la imagen para verla bien) Fuente http://www.informationisbeautiful.net/visualizations/the-billion-dollar-gram/
Y ahora, un poquito de lo que se gasta en España

El Gobierno creó el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) con una aportación inicial de 9000 millones de euros, ampliables hasta los 99000 en los años próximos (sí, sí, noventa y nueve mil millones de euros)
Hasta ahora, las operaciones de rescate que han salido a la luz hacen referencia a las cajas de ahorro. Estas entidades poseen una naturaleza jurídica muy especial. No son privadas, pero tampoco públicas*. Carecen del control de las verdaderas entidades públicas, pero están sometidas a los intereses de los políticos de la periferia. Que sepamos, hasta ahora, porque todo se lleva con bastante secretismo, tres son las operaciones ya realizadas o a punto de finalizar, y que van a necesitar recursos del FROB, es decir, de todos nosotros: la intervención por el Banco de España de la Caja de Castilla-La Mancha y dos fusiones, la de Caixa Terrasa con Caixa Sabadell, Caixa Girona y Caixa Manlleu, y la de Caixa Catalunya con Caixa Tarragona y Caixa Manresa.
Las fusiones son la forma de ocultar la verdadera realidad de la operación, que una o más cajas de las fusionadas están pasando por graves dificultades económicas y necesitan la ayuda del Estado: 750 millones de euros la intervención de la Caja de Castilla-La Mancha, 500 millones la primera de las fusiones y más de 1500 millones la segunda.
Comparemos estas cantidades con la destinada a incrementar la cobertura del seguro de desempleo, 640 millones de euros, y se verá la mentira de esa llamada a la solidaridad para subir los impuestos.
Esos recursos no van tanto a gastos sociales como a sanear las entidades financieras.

Si es tan necesario para la economía sanear el sistema financiero, es vital intervenir quirúrgicamente de modo inmediato, sin prolongar la agonía. No se puede permitir la permanencia de bancos enfermos que, con tal de no mostrar sus vergüenzas, están ahogando financieramente a las empresas y a las familias, restringiéndoles el crédito.



PD. A ver si el gobernador del Banco de España deja de preocuparse tanto de los problemas del mercado laboral y se ocupa más de controlar a las entidades financieras.



*El Partido Socialista impulsó una Ley de Igualdad que, entre otras cosas, quería obligar a que las empresas privadas incorporen mujeres a sus consejos de administración. Las cajas de ahorro, en su órgano máximo, la Asamblea General, tienen un porcentaje de mujeres del 0% (y todos los que están allí han sido directa o indirectamente nombrados por partidos o poderes públicos). Ejem.

Muros

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