viernes, 25 de diciembre de 2015

Lloyd George. El burgués que (también) admiró a Hitler

El político inglés Lloyd George, que fue primer ministro durante la primera guerra mundial, era un hombre de gran ingenio. Un día, durante un mitin en el País de Gales, una señora de ideas contrarias a las suyas le gritó:
—¡Si fuese usted mi marido no tendría inconveniente en darle veneno!
Lloyd George replicó:
—Si fuese usted mi mujer, lo tomaría con mucho gusto.

De Lloyd George se cuenta también que en una ocasión, durante un mitin electoral alguien le tiró una herradura. Él dijo:
—El que haya perdido un zapato puede pasar a recogerlo. 
En otra ocasión fue una col lo que le arrojaron mientras hablaba, él la recogió diciendo:
—Mi adversario ha perdido la cabeza.

Además, Lloyd George tenía una gran capacidad para definir con una frase lo mismo a sus colaboradores que a sus adversarios. De Churchill decía por ejemplo:
—Sería capaz de hacer un tambor con la piel de su madre sólo para llenar el aire de sus propias alabanzas. 
 Cuando, en 1933, Lloyd George estaba ya retirado y se dedicaba a escribir sus Memorias, fue entrevistado por un periodista que le preguntó:
—¿Cree usted en una próxima guerra?
Lloyd George contestó escuetamente:
—No.

Al terminar la entrevista, el periodista se marchó satisfecho por haber podido encontrar un buen titular que desmintiera la posibilidad de una guerra, poniéndolo en boca de tan importante personaje. cuando ya salía por la puerta, Lloyd George le dijo antes de despedirse:
—Le advierto que tampoco creía en ella en 1914.
Seis años después comenzó la Segunda Guerra Mundial.

Como muchos otros políticos burgueses de su época, cuando Hitler ascendió al poder, George simpatizó con él, llamándole «el más grande alemán vivo», visitándole en el otoño de 1936 y elogiando sus obras públicas. Poco después cambió de postura y, tras estallar la Segunda Guerra Mundial, en mayo de 1940 un discurso suyo en la Cámara minó la posición de Neville Chamberlain y facilitó el ascenso de Churchill.

Fuentes:
Carandell, Luis: Las anécdotas de la política. Planeta, Barcelona, 1999

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Mecenas

Cayo Cilnio Mecenas nació el año 67 a.C. y murió el 8 d.C. Amigo de Octavio Augusto, fue su confidente y consejero. Era hombre de vasta cultura y erudición, que supo ser guerrero cuando fue obligado por las circunstancias, acompañando al futuro emperador en varios combates. Al regresar a Roma, Mecenas ayudó al César a administrar justicia y dirigir el Imperio. Hombre rico, no quiso nunca figurar en política, de la que se mantenía cuidadosamente apartado. Era el amigo de su amigo, no el cortesano del emperador. 
Un día, Augusto presidía el tribunal y daba signos evidentes de irritación y de ganas de condenar al reo. Mecenas, que estaba entre el público, le hizo enviar una tablilla en la que había escrito: Surge, carnifex (Levántate, verdugo).
Estas pocas palabras bastaron para avergonzar al emperador, que suspendió la sesión hasta el día siguiente en que, calmado, pronunció la sentencia absolutoria que procedía. 
Hasta el año 23 a. C., Mecenas fue, junto con Agripa, el más cercano colaborador de Augusto en las tareas de gobierno y su suplente en varias de sus ausencias de Roma. En los últimos años, su relación con el futuro emperador se fue enfriando, probablemente debido a un escarceo amoroso que Augusto tuvo con su esposa Terencia. No obstante, cuando Mecenas murió, señaló a Augusto como su único heredero.
La esposa de Mecenas, Terencia, era hermosa y buena, pero él, gran mujeriego, se peleaba continuamente con ella. Se divorció y volvió a casarse con Terencia una veintena de veces, lo que hacía decir a Horacio:
—No se puede vivir con ella ni sin ella.
Mecenas era un gran vividor, amante de los placeres y la tranquilidad. Decía:
—Me da igual quedarme impotente, ser lisiado, gotoso, cojo o manco; lo que me importa es vivir.
Y a Augusto le aconsejó:
—No abuses de tu poder. Cuanto mayor es el poder más límites deben imponérsele.
Las ocupaciones políticas, sin embargo, nunca absorbieron totalmente a Mecenas. Muy al contrario, el influyente ministro de Augusto era conocido entre sus contemporáneos por su tren de vida derrochador y su afición ilimitada por los placeres y los refinamientos. De hecho, muchos consideraban estos gustos como un signo de molicie y afeminamiento, diciendo que podía «superar a una mujer en su dedicación a la indolencia y el lujo». Por esta razón, el propio Octavio se burló de él en una carta transmitida por Macrobio, en la que lo llamaba «diamante del Adriático, perla del Tíber, esmeralda de Cilnia, jaspe de Iguvium, berilo de Persenna, granate de Italia», haciendo alusión asimismo al gusto de Mecenas por las piedras preciosas.
Amante de las cosas bellas, protegió a Virgilio, que le dedicó sus Geórgicas, y a Horacio, que hizo otro tanto con varias de sus obras. Para atraer a todos estos poetas, Mecenas organizaba irresistibles banquetes y orgías, y les ofrecía influencia, dinero y favores. Por esa protección a los dos grandes poetas latinos, su nombre propio mereció ser elevado a común. 

Fisas, Carlos: Historias de la Historia. Planeta, Barcelona, 1989
https://latunicadeneso.wordpress.com/2014/07/15/mecenas-el-amigo-de-augusto-y-de-los-poetas/
http://es.wikipedia.org/wiki/Cayo_Cilnio_Mecenas

martes, 15 de diciembre de 2015

El cerebro, nuestra caja de herramientas

Investigadores del Dartmouth Collegue (Estados Unidos) revisan esta semana en la revista Trends in Cognitive Sciences de Cell Press las últimas publicaciones de neurociencia social, y argumentan que nuestra capacidad para responder a los retos de una cultura que cambia rápidamente proceden de la capacidad de nuestros cerebros para reutilizar de forma flexible sus recursos neuronales desarrollados a lo largo de la evolución.
"Esta reutilización nos permite hacer mucho con muy poco", destaca la coautora del trabajo, Thalia Wheatley, que añade: "Nuestros cerebros tienen maleabilidad para crear nuevas combinaciones a partir de cálculos preexistentes y realizar esas computaciones con rapidez y flexibilidad en nuevos contextos".
La capacidad espacial que adquirió el cerebro en su evolución la usamos hoy para saber lo ‘cercana’ que resulta otra persona. Del mismo modo, la maquinaria neuronal que se creó para procesar rostros y objetos se ha reutilizado para leer, y nuestras antiguas vivencias en pequeños grupos de cazadores-recolectores todavía se manifiestan cuando personificamos en alguien problemas universales como el hambre o la pobreza.
La doctora Wheatley, del departamento de Ciencias Psicológicas y del Cerebro del Dartmouth Collegue, describe tres tipos de reutilización que puede efectuar el cerebro. Cada uno sucede en tres escalas de tiempo diferentes.
El primero - la reutilización evolutiva - se muestra en todos los animales, y revela cómo la evolución "utiliza lo que está en la habitación" para resolver un nuevo problema. Esto ocurre lentamente, a lo largo de las vidas, mediante la selección natural. Por ejemplo, nuestro cerebro ha desarrollado la capacidad de la representación espacial del medio que lo rodea, y en la sociedad moderna se ha reutilizado y aplicado al concepto de lo ‘cercana’ o ‘próxima’ que está una persona a nosotros, dentro de un entorno social.
Las otras dos formas de reciclaje que se encuentran en los seres humanos dependen de las capacidades cognitivas sociales. Por una parte está la reutilización cultural, referida al proceso por el cual las invenciones culturales -como la lectura, la música y los sistemas de creencias- se adquieren en la vida por circuitos cerebrales preexistentes de elección entre opciones. "Por ejemplo, no evolucionamos directamente a leer. En su lugar, cada vez más investigaciones sugieren que leemos por la reutilización de la maquinaria neural que en principio evolucionó para procesar los rostros y los objetos", explica Parkinson.
Finalmente, la denominada reutilización instrumental sucede sobre la marcha, no sólo dentro de una vida. Es la forma en que intencionalmente y creativamente pulsamos nuestros antiguos botones evolutivos para influir los comportamientos propios y ajenos. Por ejemplo, la forma más eficaz para concienciar y solicitar ayuda para problemas globales -como el hambre, la pobreza y la enfermedad-, no es un análisis racional de los hechos, sino personificar en alguna ‘víctima’ concreta claramente identificada con el problema.
Los investigadores sugieren que esto se debe a que nuestro comportamiento social se puso a punto en pequeñas grupos familiares de cazadores-recolectores, que vivieron estrechamente juntos, en lugar de en grandes sociedades anónimas globalmente interconectadas como la actual. Esta información resulta de interés en las campañas de donación de las ONG y para hacer frente a la indiferencia de la gente en temas como el calentamiento global.
“Entender lo que está en nuestra caja de herramientas cognitivas es un primer paso para comprender cómo podemos utilizarla más eficazmente ante los problemas modernos que nuestros cerebros todavía no han conseguido resolver", concluye Wheatley.

Imágenes y fuentes:
http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-cerebro-recicla-habilidades-ancestrales-para-afrontar-nuevos-retos
http://ineedaguide.blogspot.com.es/2015/04/tais-sirole.html
https://www.lensculture.com/articles/thierry-konarzewski-enosim-wasted-souls#slide-21
http://www.fubiz.net/2015/12/07/tiny-famous-van-gogh-paintings-on-matchboxes/

domingo, 13 de diciembre de 2015

El planeta Clarión y la disonancia cognitiva

El 21 de diciembre de 1954 estaba previsto el fin del mundo, según el vaticinio de Marian Keech, líder de una pequeña secta ubicada en los Estados Unidos, que recibió esta información de unos seres procedentes del planeta Clarion. 
En el día previsto, una gran inundación acabaría con el mundo pero los miembros del grupo de Keech serían salvados por una flota de platillos volantes que los rescataría y los trasladaría a ese planeta. Durante el día 20 de diciembre los adeptos se dedicaron a preparar el viaje, siguiendo las precisas instrucciones que llegaban desde Clarion a través de Keech. 
Pero en la madrugada del 21, la líder del grupo transmitió un mensaje recibido desde Clarion: Dios se había apiadado del mundo gracias a la enorme fe del pequeño grupo de elegidos y, por ello, se suspendía la inundación global. Algunos adeptos se sintieron engañados y abandonaron el grupo pero la mayoría permaneció fiel a sus creencias y aceptó con buena disposición la explicación recibida. 
Entre los miembros de la secta, había tres infiltrados: Leon Festinger, Stanley Schachter y Henry Riecken, investigadores psicosociales que querían estudiar cómo reaccionarían los miembros del grupo después de que fallara el vaticinio.
El grupo, que hasta entonces no había hecho mucho proselitismo, incrementó esta conducta de manera muy significativa: intentaron captar nuevos adeptos, trasmitir sus ideas a los periódicos…
El equipo de Festinger concluyó que una forma de justificar su comportamiento y los sacrificios y compromisos que públicamente habían realizado era reafirmarse en sus creencias y tratar de convencer a los demás de que estaban en la verdad. Estaba operando la necesidad de coherencia.
Fritz Heider, en su teoría del equilibrio, se interesa por la coherencia entre las actitudes y las relaciones que una persona mantiene. El equilibrio ocurrirá cuando dos personas sienten simpatía mutua y mantienen actitudes similares hacia cuestiones relevantes.
Si se está en desacuerdo con alguien a quien se aprecia, se producirá un estado adverso que inducirá a cambiar la propia actitud, a intentar cambiar la actitud del otro o a cambiar la actitud hacia el otro.

El concepto de disonancia cognitiva, en psicología, hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, todo lo cual puede impactar sobre sus actitudes.
Fue formulado por primera vez en 1957 por el psicólogo estadounidense Leon Festinger en su obra A theory of cognitive dissonance. La teoría de Festinger plantea que al producirse esa incongruencia o disonancia de manera muy apreciable, la persona se ve automáticamente motivada para esforzarse en generar ideas y creencias nuevas para reducir la tensión hasta conseguir que el conjunto de sus ideas y actitudes encajen entre sí, constituyendo una cierta coherencia interna. La manera en que se produce la reducción de la disonancia puede tomar distintos caminos o formas. Una muy notable es un cambio de actitud o de ideas ante la realidad.
Gracias a Juan Carlos Luque.
Fuentes:
https://raonss.files.wordpress.com/2014/12/disonci.pdf
http://papelenblanco.net/2014/05/07/profecias-fallidas-disonancia-cognitiva-y-proselitismo-religioso-1/

sábado, 12 de diciembre de 2015

Las momias de Aseki

Tendemos a asociar las momias con el antiguo Egipto pero una gran cantidad de culturas en todo el mundo practica o ha practicado la momificación.
La tribu Anga de la región Aseki de Papúa Nueva Guinea es una de ellas. Sus momias no están envueltas en vendas ni se colocan en tumbas. Se dejan a la intemperie, en lo alto de un acantilado, a menudo con vistas al pueblo donde una vez vivieron.
Uno de los procesos más delicados de la momificación es la eliminación de la humedad de los cuerpos, porque el agua potencia la descomposición. Los antiguos egipcios lo lograron cubriendo los cuerpos muertos con sal y una mezcla de especias que tenían grandes propiedades de secado. La tribu Anga emplea una técnica más directa: se calientan los cuerpos muertos sobre un fuego.

La mayor parte de lo que se conoce acerca de las momias se basa en los cuentos exagerados de un solo explorador británico llamado Charles Higginson, que fue la primera persona en escribir un informe sobre los cadáveres ahumados en 1907.  Higginson describió  al pueblo Anga como salvajes sedientos de sangre que se bañaban en las entrañas de su propia familia durante el proceso de ahumado. "Pero si eso era así", razona Ian Lloyd Neubauer, que viajó a esta parte de Papúa Nueva Guinea y habló con la gente de allí "¿por qué no se comieron a Higginson, una persona solitaria e indefensa en medio de la nada y rodeada por ellos? ".

Después de que el cuerpo fuese ahumado y secado, se cubría con ocre, una forma arcillosa de óxido de hierro, para proteger los restos de los carroñeros y de los elementos. Incluso en las condiciones sofocantes de Papúa Nueva Guinea, que normalmente aceleran la descomposición de los cadáveres, el proceso funcionaba notablemente bien.

La momificación llegó a su fin en 1949, cuando los misioneros se asentaron de forma definitiva en Aseki.


jueves, 10 de diciembre de 2015

La aparición de los seres humanos y las extinciones

A partir de su aparición en África, hace algo más de 100.000 años, los Homo sapiens se lanzaron a la colonización del planeta con un éxito sin precedentes. Junto a su tecnología o a los vestigios de su cultura, los humanos dejaron tras de sí un rastro distintivo de la especie. Hace unos 11.000 años, la llegada de los sapiens a Norteamérica coincide con la desaparición de los mamuts, lo mismo que había sucedido 20.000 años antes con los canguros gigantes cuando nuestros antepasados comenzaron a poblar Australia. En las islas Baleares, la cabra Myotragus balearicus había sobrevivido a todo tipo de visicitudes durante millones de años hasta que hace 5.000 llegaron los humanos, y la pauta se repite en otra isla del Mediterráneo, Chipre, donde había hipopótamos y elefantes enanos hasta hace 11.000 años, fecha de aparición de los sapiens.

La cabra 'Myotragus balearicus' sobrevivió millones de años hasta la llegada de los humanos a las Baleares. “No niego que pueda haber una influencia del clima, pero la intervención humana es un factor decisivo en muchos casos”, apunta Jesús Rodríguez, investigador en paleoecología del CENIEH (Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana), en Burgos. “Lo más probable es que sea una concatenación de ambos”, añade. Según el científico, si las extinciones de grandes animales hubiesen sido provocadas por cambios globales en el medio se habrían producido en la misma fecha y hay muchas oleadas de extinción que coinciden con la llegada de los humanos.

“Las especies que hemos visto extinguirse con la llegada de los humanos existían desde hacía cientos de miles de años y habían sobrevivido a muchos cambios climáticos fuertes”, afirma Jan Van der Made, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC en Madrid. Sin embargo, “de golpe y en poco tiempo empiezan a extinguirse sin que otros animales entren a ocupar su lugar”, continúa. “Es posible que haya un rinoceronte, por ejemplo, que desaparezca y sea sustituido por un competidor, pero en este caso no viene nada, y eso ha de tener alguna explicación”.

Varias especies de homínidos, algunos con una inteligencia notable, habían poblado el mundo desde hacía cientos de miles de años, pero no se observa el mismo impacto con la llegada de los Homo erectus o incluso los neandertales. La especie que iba a desarrollar el arte y a la postre la civilización, resultó ser más letal que ninguno de sus ancestros. “Probablemente, aquellas especies no eran tan eficaces cazando, y también es probable que viviesen en menores densidades de población”, sugiere Van der Made.

Fuentes:
http://elpais.com/elpais/2015/12/11/ciencia/1449864956_562786.html?rel=cx_articulo#cxrecs_s
http://www.sciencedaily.com/releases/2015/10/151029102244.htm
http://m.phys.org/news/2015-10-human-role-extinction-mammoths-mammals.html
http://www.batanga.com/curiosidades/9177/segun-los-cientificos-la-extincion-masiva-de-los-mamuts-se-debio-a-un-repentino-calentamiento-g
https://ca.wikipedia.org/wiki/Myotragus_balearicus
http://palaeos-blog.blogspot.com.es/2013/07/sabias-que-hipopotamos-2.html

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Meteoritos y volcanes acabaron con los dinosaurios

Una nueva investigación sugiere que el asteroide o cometa que se estrelló contra la Tierra hace 66 millones de años sacudió el planeta con tanta violencia que provocó una erupción volcánica masiva en la India, una doble catástrofe que acabó con los dinosaurios y el 70 por ciento de las especies de la Tierra.
Un grupo de geólogos de la Universidad de Berkeley (California), ha descubierto que el impacto del asteroide en la Tierra de hace 66 millones de años modificó abruptamente la actividad volcánica y que estos dos componentes, tomados de manera conjunta, explican la extinción de los dinosaurios. Este nuevo estudio incluye las fechas más precisas que se tienen hasta el momento para ubicar las erupciones.
El estudio, publicado en la revista Science, da un giro a la explicación global a la extinción masiva del final del período Cretácico. La teoría actualmente más aceptada es que un objeto del tamaño de una montaña se estrelló en el planeta, dejando la huella de un gran cráter en la punta de la península de Yucatán en México.
Pero también es sabido que un proceso de vulcanismo masivo en la India estaba ocurriendo en la misma época. La coincidencia de estos dos eventos se achacó a una casualidad pero posteriores estudios de las formaciones en el Decan (al oeste de la India) indican que el flujo de lava basáltica comenzó mucho antes del impacto.  Por lo tanto, el asteroide o un cometa no causó la erupción inicial pero podría haber intensificado la actividad volcánica. Si hubiese sido solo por el meteorito o solo por los volcanes, los dinosaurios podrían haber sobrevivido. 
El inicio de estas erupciones se produjo en un margen de 50.000 años —un abrir y cerrar de ojos en términos geológicos— con relación a la extinción. Podría haberlas causado la energía sísmica liberada por el meteorito. "Basándonos en nuestra datación de la actividad volcánica, podemos estar bastante seguros de que ambos (el meteorito y las erupciones) provocaron la extinción masiva. Es casi imposible atribuir los efectos atmosféricos a uno u otro. Ambos sucedieron al mismo tiempo", asegura en la nota de prensa el investigador principal, Paul Renne.

http://www.terceracultura.net/tc/?p=8056
http://elpais.com/elpais/2015/09/30/ciencia/1443630716_942487.html
http://www.teletica.com/Noticias/104205-Erupciones-volcanicas-y-un-meteorito-acabaron-con-los-dinosaurios.note.aspx

jueves, 11 de junio de 2015

Un latin lover en la corte vikinga

Seguramente el relato de la visita de un enviado de Abd al-Rahman a la corte vikinga es fabuloso. Para sus funciones de embajador, Abd al-Rahman escogió a la persona más idónea de su corte, el poeta e historiador jienense al-Gazal, que era famoso tanto por su belleza y apostura como por la astucia y fina inteligencia. Era, en fin, un hombre que, al decir del cronista, «sabía entrar y salir por todas las puertas».
La legación andalusí embarcó en Silves escoltada por una nave vikinga. Después de una azarosa navegación por mares nunca vistos, llegó a la sede del rey de los vikingos. Era «una gran isla en el océano donde había corrientes de agua y jardines». Estaba cerca de otras islas grandes y pequeñas y de un continente: «Es aquél un gran país que exige muchos días para recorrerlo. Sus habitantes eran entonces paganos, pero ahora son ya cristianos pues han abandonado el culto del fuego que era su religión».
El rey normando mandó agasajar espléndidamente a al-Gazal y su séquito, pero los recién llegados, antes de comparecer ante el rey, exigieron que no se les obligara a inclinarse en su presencia aduciendo que esto era contrario a sus costumbres. El rey de los normandos pareció estar de acuerdo. Cuando los andalusíes llegaron a la sala del trono encontraron que el dintel de la puerta de entrada era tan bajo que no había más remedio que inclinarse al entrar. El ingenioso al-Gazal supo eludir este obstáculo. Ni corto ni perezoso, se sentó en el suelo y entró de esta guisa, bien erguida la cabeza, aunque presentando el trasero, hasta que, traspasada la puerta, pudo incorporarse.
El rey vikingo se percató de que al-Gazal era un hombre de gusto y de recursos, y ello le agradó. Al-Gazal leyó la carta que enviaba Abd al-Rahman e hizo entrega al rey de los regalos que portaba: telas preciosas y productos manufacturados de los talleres de al-Andalus.
En el tiempo que se demoró la embajada en tierra de los vikingos, al-Gazal hizo muchas amistades entre los nativos. Tan a gusto se sentía entre los sabios, disputando con ellos sobre asuntos de conocimiento, como en la palestra, donde medía sus fuerzas con los guerreros del país. La reina de los vikingos lo recibió y se prendó de él dejándose ganar tanto por la apostura del andalusí como por los zalameros halagos con que ponderaba la belleza de la dama. «¿Era la reina de los vikingos tan hermosa como tú le asegurabas?», le preguntaron sus amigos al regreso. «Fea no era —contestó al-Gazal—, pero, a decir verdad, yo la necesitaba y al halagarla de aquel modo gané su aprecio y alcancé de ella más de lo que esperaba».
En efecto, prosigue el cronista, la esposa del rey de los vikingos simpatizó de tal manera con al-Gazal que no podía pasar un día sin verlo. Si no iba él, ella mandaba llamarlo y pasaban algún tiempo charlando y él le hablaba de los musulmanes y de su historia, del país que habitaban y de los pueblos de la comarca y, por lo general, después de haberse despedido de ella para volver a su residencia, la reina le enviaba un regalo, consistente en telas, manjares, perfumes o cosas parecidas. Estas visitas frecuentes dieron lugar a murmuraciones en la corte de los vikingos: los compañeros de nuestro embajador le aconsejaron que fuese más prudente, y como él comprendiera que podían tener razón, en adelante procuró espaciar sus visitas a la reina. Cuando ella inquirió por la razón de tal mudanza, él no se la ocultó. Su respuesta le hizo sonreír: «Los celos no existen en nuestras costumbres. Entre nosotros, las mujeres no están con sus maridos sino mientras ellas lo tienen a bien, y una vez que sus maridos han dejado de agradarles, los abandonan».
El relato de la embajada de al-Gazal constituye el más remoto precedente de la tópica aventura veraniega entre la hermosa y liberada nórdica de rubios cabellos y el tan zalamero como apasionado latin lover de las playas mediterráneas.

viernes, 5 de junio de 2015

La viruela, Turquía y las vacunas

En el año 1718 una epidemia de viruela invadió Inglaterra, y lady Montagu, esposa del embajador de Inglaterra en Turquía, envió una carta a una de sus amigas de Londres en la que les explicaba que en aquel país la viruela era casi desconocida gracias a un sistema un poco raro y extraño: unas viejas curanderas picaban a las personas con agujas llenas de pus seco procedente de un enfermo varioloso. Cosa extraña: pocos días después, los enfermos presentaban los primeros síntomas de la enfermedad, pero ésta, en vez de desarrollarse, desaparecía milagrosamente. La fiebre no duraba más que una semana como máximo; añadía la embajadora que las circasianas, célebres por su belleza, muy apreciada en los mercados de esclavas de Samarcanda, eran inoculadas con este pus para preservar su cuerpo de las feas huellas que afeaban el cuerpo de las que habían sufrido la viruela. 
“Mercado de esclavas circasianas en Constantinopla”
Por su parte, el embajador de Francia, decía: «Aquí se toma la viruela como en Francia se toman las aguas». Al parecer, las damas de Constantinopla o Estambul se reunían en casa de las curanderas como las damas de París se reunían para tomar el té. La curandera preguntaba amablemente en qué parte del cuerpo quería ser inoculada porque se sabía que la operación dejaba una pequeña huella.
Se corrían riesgos; por ejemplo, el de contagiarse con otra enfermedad que sufriese el primer paciente o donador. Hoy sabemos de los riesgos de contraer una hepatitis usando jeringuillas u otros instrumentos empleados anteriormente por un individuo atacado de esta enfermedad.
A su regreso a Londres, lady Montagu mostró a las damas de la corte la pequeña cicatriz que había dejado la inoculación y explicó que había hecho lo mismo con sus hijos, que así quedaban inmunes a la viruela. La nuera del rey quiso ser la primera paciente en ser inoculada, pero antes se ensayó el método en seis condenados a muerte y en algunos niños inoculados. Todos quedaron inmunes.
Eduardo Jenner era un médico del Gloucestershire que había observado que las campesinas que ordeñaban las vacas enfermas se contagiaban a veces de la enfermedad debido a alguna pequeña herida en las manos y que con ello quedaban inmunes a la viruela. Jenner se preguntó si sería esta enfermedad de las vacas la misma que la viruela de los humanos.
La viruela había costado la vida a doscientos mil ingleses en un siglo, a catorce mil parisienses en un año y de los cincuenta mil irlandeses que comprendían la población total de la isla habían muerto dieciocho mil. Jenner quiso comprobar si era cierto que quien hubiese sufrido la fiebre vacuna era inmune a la viruela y se decidió a dar un paso transcendental que podía costarle la carrera. Cogió el pus de una vaca enferma y lo inoculó a un niño. Al cabo de siete días el pequeño se quejó de fiebre, dolor de cabeza y temblores: exactamente como un enfermo de viruela. Jenner estaba espantado. ¿Habría acaso cometido un crimen? Dos días después el niño se había restablecido. Su nombre ha pasado a la historia: se llamaba James Phipps. Cuando el niño estuvo curado Jenner continuó su experimento e inoculó a James pus de viruela humana. De ello se siguió una pequeña inflamación y nada más. Dos meses más tarde Jenner inoculó otra vez pus de viruela humana sin que se produjese efecto alguno. La vacuna estaba descubierta.
Entusiasmado, Jenner redactó una memoria sobre sus experimentos y la envió a la Academia Real de Medicina, la cual se la devolvió, no viendo en el texto más que absurdas tonterías.
Se decidió entonces a imprimirla por su cuenta, pero las invectivas y los sarcasmos empezaron. Se le acusó de querer envenenar a la población, se le tachó de loco y los más benévolos le creían un visionario. Pero poco tiempo después Napoleón se hizo vacunar y ordenó la vacuna obligatoria para todo su ejército. La hermana de Napoleón, Elisa, gran duquesa de Lucca y de Piombino, fue la primera soberana que hizo obligatoria la vacunación en su Estado.

domingo, 24 de mayo de 2015

Así olvidamos

Cuando recordamos algo, el cerebro provoca que olvidemos recuerdos similares  que pueden interferir con la evocación de esa memoria. El asunto de fondo se sospechaba. Desde hace tiempo, sabemos que al evocar un recuerdo podemos alterarlo y parece evidente que el cerebro debe ser selectivo con la información que almacena, pero el hallazgo de Maria Wimber va un poco más allá: es la primera vez que se documenta el proceso por el que el cerebro se libra de cierta información que considera irrelevante o que interfiere con lo que queremos recordar.
Un esquema de las pruebas realizadas durante el estudio - Foto Wimber et al.
Para su trabajo, publicado este lunes en Nature Neuroscience, los científicos realizaron una serie de tareas con voluntarios mientras monitorizaban su actividad cerebral. Las pruebas consistían en presentar una misma palabra con dos imágenes diferentes (o bien una cara o bien un objeto) y preguntar después qué foto se mostró primero con esa palabra. Por ejemplo: se les ponía la palabra "arena" junto a una foto de Marilyn Monroe y un sombrero y se les preguntaba después qué imagen iba acompañando primero a esa palabra.
https://www.behance.net/nadiahalsagoff
El resultado, después de muchas pruebas, fue que los voluntarios tendían a olvidar sistemáticamente la imagen que descartaban en el momento de responder. Es decir, si decían Marilyn Monroe, el recuerdo del sombrero parecía quedar borrado en pruebas posteriores. Mediante el escáner de resonancia magnética funcional, los investigadores pudieron ver, además, qué estaba sucediendo en sus cerebros en función de los patrones de actividad de sus áreas visuales. Y aquí viene la parte más interesante: el patrón de actividad asociado a la imagen descartada (en este caso el sombrero)  se iba debilitando después de la pregunta y cuanto más débil aparecía en el escáner, más probable era que el sujeto la hubiera olvidado.
¿Y qué significa todo esto en términos que podamos entender? Los autores del estudio consideran que es la primera vez que se aísla un mecanismo de olvido adaptativo que permite al cerebro gestionar mejor los recursos y evita que datos similares interfieran. "Sorprendentemente", escriben, "recordar una experiencia pasada puede causar que olvidemos". Si tenemos en la cabeza dos acontecimientos que se han producido en circunstancias similares o que interfieren entre sí por lo que sea, el cerebro lo manda a la papelera por este nuevo mecanismo documentado por los autores del trabajo.

http://vozpopuli.com/next/58985-asi-olvidamos-el-cerebro-suprime-los-recuerdos-que-compiten-entre-si

viernes, 22 de mayo de 2015

Instrumentos de más de tres millones años


Un equipo internacional de científicos ha hallado en Kenia las herramientas de piedra más antiguas que datan de 3,3 millones de años de antigüedad. Los artefactos indican que los homínidos pudieron fabricar herramientas mucho antes de lo que se pensaba y podrían adelantar así los orígenes del género Homo –que incluye a los humanos modernos–. Sin embargo, los investigadores desconocen aún qué especie pudo realizarlas.
En la mañana del 9 de julio de 2011, la investigadora Sonia Harmand de la Universidad de Stony Brooks (EEUU) y su equipo se equivocaron de camino cuando deambulaban en Kenia. Para reorientarse, ascendieron una colina pero percibieron “algo especial en ese lugar”, afirman. Y decidieron investigar. Para finales de 2012, las excavaciones en ese yacimiento –denominado Lomekwi 3– permitieron descubrir 149 artefactos de piedra que sirvieron para golpear, entre otros usos.
Estos artefactos marcan “un nuevo comienzo en el registro arqueológico actual”, señalan los autores
Ahora, los científicos confirman en la revista Nature que esas piedras son las herramientas más antiguas jamás descubiertas. Datan de hace 3,3 millones de años, y retrasan en 700.000 años la antigüedad de las herramientas hasta ahora más antiguas. Según los investigadores, los autores de los artefactos podrían ser o no algún ancestro de los humanos.
El hallazgo es la primera evidencia de que un grupo anterior de protohumanos tuvo las habilidades necesarias para fabricar herramientas de bordes afilados. Estos artefactos marcan “un nuevo comienzo en el registro arqueológico actual”, señalan los autores del estudio.
“El yacimiento entero es sorprendente porque reescribe la historia de muchas de las cosas que pensábamos que eran ciertas”, dice el geólogo Chris Lepre, uno de los autores.
Una de las principales incógnitas que suscita el hallazgo de las herramientas de piedra es su autoría. Durante mucho tiempo, los antropólogos han pensado que nuestros parientes del género Homo –la línea que lleva directamente a los Homo sapiens– fueron los primeros en elaborar este tipo de herramientas. Pero en este caso, los investigadores desconocen quién hizo estas herramientas tan antiguas.
El estudio sugiere una posible respuesta gracias al cráneo de un Kenyanthropus platytops de 3,3 millones de años de antigüedad encontrado en 1999 a un kilómetro del yacimiento de las herramientas. Un diente de este homínido y un hueso de su cráneo se descubrieron a pocos cientos de metros de allí y aún está por identificar un diente que se encontró a 100 metros.
Sin embargo, nadie sabe exactamente si Kenyanthropus platytops está relacionado con otras especies de homínidos, pero sin duda adelanta en medio millón de años la primera especie de Homo que se conoce. Según el trabajo, esta especie pudo haber fabricado las herramientas. Otra hipótesis es que los que las hicieron pudieron pertenecer a otra especie de la misma era, como Australopithecus afarensis, o a un tipo aún no descubierto de Homo. 
Los primeros artefactos de piedra del este de África se descubrieron primero en la Garganta de Olduvai en Tanzania a mediados del siglo XX. Estas herramientas se asociaron después en los años 60 con los hallazgos de fósiles de Homo habilis, que vivió hace entre 2,1 y 1,5 millones de años.
Los hallazgos posteriores de fósiles han retrasado las fechas de los ancestros de los humanos y de sus herramientas de piedra. El pasado mes de marzo se anunció el hallazgo parcial de una mandíbula en una región de Etiopía que ha retrasado el género Homo a 2,8 millones de años de antigüedad.
Pero también hay evidencias de herramientas más primitivas usadas incluso antes que las del nuevo hallazgo. En 2009, unos investigadores excavaron huesos de animales de 3,39 millones de años de antigüedad que presentaban cortes y otras marcas, por lo que alguien usó las piedras para cortar carne fresca del hueso o para romper el hueso y sacar la médula ósea del interior.
Para los científicos, esta es la evidencia más temprana del consumo de carne y médula por parte de los homínidos. No obstante, en ese yacimiento no se hallaron herramientas, por lo que aún no está claro si los cortes se hicieron con herramientas elaboradas o simplemente con piedras afiladas. Los únicos restos fósiles de homínidos del área que datan de ese momento pertenecen a Australopithecus afarensis.

viernes, 15 de mayo de 2015

El misterioso vidrio del desierto libio


Entre las fronteras de Egipto y Libia se encuentra el Gran Mar de Arena, un enorme desierto de arena que se extiende unos 650 km de norte a sur y 300 km de este a oeste, cubriendo un área del tamaño de Irlanda. Los vientos predominantes han organizado esta gran masa de arena en enormes dunas longitudinales con crestas subiendo 100 metros de altura en algunos lugares y alargándose de forma ininterrumpida durante cientos de kilómetros, separados por pasillos de uno o dos kilómetros de ancho. En estos valles largos y estrechos es donde aparece esta curiosidad natural.
El llamado vidrio del desierto libio es un vidrio de sílice natural, el más puro que se ha encontrado en la tierra. Más de mil toneladas de estos vidrios están esparcidos a través de cientos de kilómetros de desierto desolador. La mayoría son del tamaño de guijarros, pulidos suavemente por la acción abrasiva de la arena. Otros son trozos de tamaño y peso considerable. La pieza más grande que se ha encontrado pesaba alrededor de 26 kilos.

El vidrio natural, como el vidrio del desierto libio, se puede formar por el impacto de rayo, la actividad volcánica o por un meteorito. El vidrio del desierto libio se formó hace unos 26 millones de años, lo que hace que los científicos supongan que este vidrio se formó cuando un meteorito impactó sobre la Tierra en este periodo, sin embargo la ausencia de un cráter de impacto plantea problemas a esta teoría. Otra teoría sugiere que un cometa pudo explotar cerca de la superficie y calentar la arena debajo de ella a unas temperaturas extremas que pueden provocarla formación de una enorme cantidad de vidrio de sílice.
El primer descubrimiento científico de vidrio del desierto libio fue hecho por un inglés llamado Patrick A. Clayton en 1932, que trajo las primeras muestras de regreso a Europa para el estudio. Sin embargo, su existencia era conocida por el hombre mucho antes. Los habitantes locales en el período Neolítico hicieron herramientas con ellas, y más tarde los egipcios las utilizaron como joyas. Un gran trozo de piedra tallada en el pectoral del famoso faraón egipcio Tutankamón fue identificado como vidrio del desierto libio.

http://www.amusingplanet.com/2015/04/the-mysterious-libyan-desert-glass.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+amusingplanet+%28Amusing+Planet%29

viernes, 8 de mayo de 2015

Investigación y futuro

- Gato de Cheshire ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
- Eso depende en gran parte al sitio al que quieras llegar- contestó el minino.
- No me importa mucho el sitio... siempre que llegue a alguna parte- dijo Alicia
- ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte -aseguró el gato- si caminas lo suficiente!

El precio que pagamos por la previsión del futuro es la desazón que ello engendra. Sin duda, el augurio de una calamidad no resulta muy divertido. Cándido, con su optimismo desbordante, era mucho más dichoso que Casandra. Pero necesitamos de los componentes fatalistas de nuestra naturaleza para sobrevivir. Ellos fueron los artífices de una serie de doctrinas que aspiran en lo posible a interpretar el futuro y que han sido causa y origen de la ética, la magia, la ciencia y los códigos legales.
La ventaja que procura el pronóstico de las catástrofes radica en la posibilidad de adoptar medidas para impedir que se produzcan, sacrificando las ganancias inmediatas en favor de unos beneficios a más largo plazo. Una sociedad que, como resultado de esta capacidad de anticipación, alcanza un alto nivel de seguridad material, genera el tiempo libre necesario para impulsar el progreso social y tecnológico.
Incluso cuando parece obvio que el incremento del saber y la inteligencia son el único modo de salir de las dificultades que nos acechan y la única vía de acceso a un futuro halagüeño para la humanidad (o un futuro a secas), en la práctica no siempre se adopta esta postura. A menudo los gobernantes olvidan la diferencia entre beneficios a corto y a largo plazo. Las ventajas prácticas de mayor trascendencia han surgido de los progresos científicos más inverosímiles y en apariencia menos prácticos. Las ondas electromagnéticas son, hoy, la base sobre la que se sustenta nuestra civilización: internet, televisión, radio, telefonía, etc.
Las ondas electromagnéticas fueron introducidas por el físico escocés James Clerk Maxwell como elemento corrector y complementario del sistema de ecuaciones diferenciales parciales hoy conocidas como las ecuaciones de Maxwell. El nombre que les asignó inicialmente fue el de corriente de desplazamiento y si propuso su introducción fue, ante todo, porque suponía conferir un mayor atractivo estético a dicho sistema de ecuaciones.
El universo es intrincado y fascinante. Arrancamos secretos a la naturaleza por las sendas más insólitas. Si no consolidamos la investigación básica, si no se propicia la adquisición de conocimientos por su valor intrínseco, nuestras opciones de futuro quedarán peligrosamente limitadas. Basta con que un físico entre mil dé con algo como la corriente de desplazamiento para convertir el respaldo de este millar en una fabulosa inversión social. Sin una estimulación decidida, continuada y amplia de la investigación corremos el riesgo de comernos las semillas que utilizamos para la siembra, conseguimos atajar el hambre un invierno más pero renunciamos a la última esperanza de supervivencia de cara al siguiente. Sin cuidar a nuestros investigadores, obligados a marcharse porque aquí no tienen futuro, estamos haciéndonos más pobres, más atrasados, más incultos, más dependientes, más tontos, sin futuro.

jueves, 7 de mayo de 2015

Todos fuimos caníbales

Hace más de un siglo se encontraron restos humanos de aproximadamente 14.700 años de antigüedad en la cueva de Gough (Somerset, Reino Unido). Desde entonces, personal experto ha ido obteniendo diferentes datos sobre estos fósiles.
En este contexto, una nueva investigación, liderada por el Museo de Historia Natural de Londres (MHNL) y la Universidad College de Londres (UCL), ha constado que aquellos homínidos eran caníbales y, además, utilizaban los cráneos de sus congéneres como cuencos, probablemente dentro de un tratamiento ritual de los cuerpos. 
"Recientemente, utilizando técnicas modernas de datación por radiocarbono (carbono-14), los investigadores del Museo de Historia Natural de Londres y la Universidad College de Londres se dieron cuenta de que los huesos encontrados en esta cavidad se habían depositado durante un periodo muy corto de tiempo alrededor de hace 14.700 años, tal vez en varios eventos", explica Palmira Saladié, coautora del artículo publicado recientemente en la revista Journal of Human Evolution.

En el estudio, los científicos utilizaron técnicas de imágenes tridimensionales para examinar los restos humanos encontrados en la cueva. "Así hemos identificado en los huesos de los homínidos marcas de corte (estrías hechas con las herramientas de piedra durante el desuello y descarnado de los cuerpos); fracturas de los huesos destinadas al consumo del tuétano y abundantes marcas de dientes humanos, "la prueba más irrefutable del canibalismo", asevera la misma investigadora.
Los cráneos tienen un tratamiento diferente, ya que se rompieron con cuidado y se les dio forma de cuenco. "De hecho, su configuración muestra muchas similitudes con los recuperados en la Cueva del Mirador, en la Sierra de Atapuerca (Burgos). Estos últimos, sin embargo, tienen una edad más joven, ya que pertenecen a los pastores de la edad del Bronce, de hace unos 4.000 años ", observa Palmira Saladié.
En un contexto más amplio, el tratamiento de los cadáveres humanos y de la fabricación y uso de cráneos-copa en la Cueva de Gough tienen paralelismos con otros sitios paleolíticos en Europa central y occidental.
"Esto sugiere que el canibalismo durante el periodo Magdaleniense, al que pertenecen los restos humanos de esta cavidad, era parte de una práctica mortuoria habitual que combina el procesamiento y el consumo de los cuerpos con el uso ritual de cráneo-copa", según han concluido los investigadores que han intervenido en el estudio. 
De hecho, análisis genéticos, el hallazgo de marcas del fuego en huesos humanos o los análisis de heces humanas fosilizadas proporcionan evidencias de “repetidos episodios de endocanibalismo en la poblaciones humanas antiguas”.
http://www.agenciasinc.es/Noticias/Identificado-un-nuevo-caso-de-canibalismo-ritual-de-hace-14.500-anos
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2003/04/10/biociencia/1049994682.html

martes, 5 de mayo de 2015

El doctor Semmelweis

Lavarse las manos es un gesto habitual, un gesto tan normal que si se piensa que gracias a él se han salvado miles de madres nos parece inverosímil y, no obstante, es así.
Antes de Semmelweis, un 20 por ciento de las madres morían al dar a luz; en tiempos de epidemia, esta cifra llegó a subir hasta el 96 por ciento. La causa, la fiebre puerperal.
En 1818 nacía en Buda, capital de Hungría, Ignaz Fülóp Semmelweis.
Estudió medicina con gran aprovechamiento e ingresó como ayudante del profesor Klin en uno de los dos pabellones de maternidad del Hospital de Viena, capital entonces del imperio austrohúngaro. Dos pabellones había destinados a la maternidad; uno, el dirigido por el profesor Klin; otro, dirigido por el profesor Bartch. Semmelweis, entusiasta de su oficio, consistente según sus palabras a ayudar al fenómeno más bello de la vida que es la maternidad, se desolaba al ver que la fiebre puerperal causaba tan grande mortandad entre las parturientas. Un día comparó los libros de la maternidad de Bartch y la maternidad de Klin y vio con sorpresa que la mortandad en la primera de ellas era notablemente inferior a la de la segunda, en la que él mismo trabajaba, y ello, actuando sobre su curiosidad científica, le llevó a examinar los diversos sistemas de partos que podían efectuarse. No encontró más que una sola diferencia: en la maternidad Bartch los partos eran efectuados por comadronas; en la de Klin, por internos y estudiantes de medicina. Pretextando una reorganización de la maternidad, hizo que las comadronas pasasen de una a otra y, cosa extraña, la mortandad descendió allí donde actuaban las comadronas. Es decir, que las muertes eran más frecuentes en los partos ayudados por médicos o estudiantes aventajados que normalmente usaban métodos más científicos que no los empíricos usados por las comadronas.
Semmelweis hizo conocer estos resultados a los directores de ambas maternidades, los cuales se encogieron de hombros indicando que tal vez ello se debía a la brusquedad propia de los estudiantes, que procedían con menos delicadeza que las comadronas; pero el profesor Klin, visto que su sala era en la que se producía más mortandad, consintió en que la mitad de los estudiantes fuesen sustituidos por comadronas, y la mortandad descendió, pero no se le dio mayor importancia. Se decía que la fiebre puerperal era el tributo que las mujeres del pueblo debían pagar por la maternidad, barbaridad ésta que sería incomprensible hoy en día. Semmelweis hizo notar que las mujeres de la nobleza o simplemente acomodadas que parían en sus casas no eran víctimas de una mortandad tan grande. Para él estas consideraciones eran como una pesadilla.
«El sonido de la campanilla anunciando el viático ha entrado para siempre en mí turbando la paz de mi alma. Todos los horrores de los que cada día soy impotente testigo me hacen la vida insoportable. No puedo continuar en este estado, en donde todo lo veo oscuro excepto el número implacable de muertes».
En el año 1847, cuando un sabio anatomista de Viena, el profesor Kolletchka, procediendo a la disección de un cadáver se hirió en una mano, murió víctima de una fiebre repentina. Charlando con los colegas, Semmelweis se dio cuenta de que ciertas manifestaciones de la fiebre causante de la muerte de Kolletchka eran similares a las de la fiebre puerperal. Aquello le hizo meditar y de pronto, como un relámpago, todo se iluminó. Los estudiantes que ayudaban en los partos procedían de los cursos de anatomía en donde se efectuaban las disecciones. Eran ellos los que llevaban en sus manos el origen de la muerte de las parturientas y entre ellos estaba el mismo Semmelweis, que varias y frecuentes veces pasaba de una sala a otra. Él, que quería ayudar la vida, era el causante de muchas muertes, de tantas y tantas muertes que en sueños le habían atormentado y despierto le habían afligido.
Sin quererlo él era un asesino.

Al día siguiente hizo instalar lavabos en la entrada de la sala de partos.
Todos los estudiantes fueron obligados a lavarse las manos con una solución de cloruro de cal. En pocos días la mortalidad por fiebre puerperal descendió a menos del uno por ciento. El milagro se había producido: todo consistía en lavarse las manos. Pasteur no había todavía dado a conocer el mundo de los microbios ni Jenner había descubierto la asepsia, pero Semmelweis, intuitivamente, la había puesto en práctica.
¿Cree el lector que ello fue el triunfo de Semmelweis? Pues está equivocado.
Los estudiantes encontraron molesto, e incluso ofensivo, el hecho de tener que lavarse las manos, y profesores y alumnos estuvieron acorde que el descenso de la mortalidad era pura coincidencia. Uno de los que se sublevó contra la orden fue el profesor Klin, y Semmelweis le cortó el paso a la sala de partos; indignado el profesor, le expulsó del hospital, con gran escándalo en el cuerpo médico de Viena, que impidió a Semmelweis ejercer la medicina.
Ello alteró sus facultades mentales, se le vio errar alrededor del hospital cada día más sombrío y de peor humor. Empezó a sufrir de manía persecutoria, hasta cierto punto justificada. Se veía rodeado de enemigos por todas partes, gritaba, apostrofaba a los transeúntes, hasta que un día empezó a correr por las calles gritando, hasta que llegó al hospital. Allí se dirigió corriendo hasta la sala de disección donde los alumnos estaban disecando un cadáver. Semmelweis se apoderó de un escalpelo, apartó a empujones a alumnos y profesores y empezó a cortar el cadáver y después a sí mismo, mezclando sus heridas con la infección cadavérica. Los asistentes reaccionaron, pero demasiado tarde, la herida que se había producido era muy profunda. La infección ganó terreno, su fiebre era similar a la fiebre puerperal que él había inoculado inconscientemente a tantas y tantas madres. Su infección era mortal.
Pocos días después moría en el manicomio.
En Buda, en la casa donde nació, situada en la calle que lleva hasta el Baluarte de los Pescadores, se conserva la casa en donde nació Semmelweis, hoy convertida en pequeño museo. Una discreta lápida recuerda que allí vio por primera vez la luz el hombre que descubrió el sistema de salvar a muchas madres.

viernes, 1 de mayo de 2015

El mar Mediterráneo se volvió a llenar de agua en unos dos años

Hace cerca de seis millones de años el mar Mediterráneo quedó aislado del resto de océanos del mundo y por evaporación se secó casi por completo. El fenómeno dio lugar a la formación de enormes depósitos de sal. A este episodio se le conoce como Crisis de Salinidad del Mesianense.
Pero la conexión entre el Atlántico y el Mediterráneo se restableció de nuevo hace poco más de cinco millones de años por causas que aún no están claras. Pudo deberse a una subida general del nivel de mar, a movimientos tectónicos o a una combinación de ambas.
Fue una inundación tremendamente rápida, de proporciones catastróficas, que llevó al llenado del mar Mediterráneo en unos dos años.
Como consecuencia, el Mediterráneo se llenó de nuevo en un proceso conocido como la inundación Zancliense. Se ha pensado que esta inundación fue un proceso lento, de miles de años de duración, pero recientes simulaciones por ordenador realizadas en la Universidad de Sevilla muestran que fue una inundación tremendamente rápida, de proporciones catastróficas, que llevó al llenado del mar Mediterráneo en unos dos años.
Vista tridimensional del mar de Alborán con el nivel del agua después de 15 días de inundación. / US
“Por lo que hoy es el mar de Alborán discurría una enorme corriente de agua procedente del Atlántico a más de 100 km por hora”, explica el catedrático de la Universidad de Sevilla, José María Abril, quien añade que el caudal era de unos 100 millones de metros cúbicos por segundo (500 veces más grande que el del Amazonas).
Por su parte, el profesor Raúl Periáñez confirma que el nivel del mar en el Mediterráneo subía a una tasa de unos siete metros cada día y se llenó por completo en unos dos años. 

http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-mar-Mediterraneo-se-volvio-a-llenar-de-agua-en-unos-dos-anos

miércoles, 22 de abril de 2015

El genocidio selknam

Por genocidio selknam (genocidio selk'nam o genocidio ona) se conoce a los hechos definidos como genocidio ocurridos entre la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX en contra de los selknam u onas, pueblo amerindio de la isla Grande de Tierra del Fuego, cuya última representante pura, Ángela Loij, falleció en 1974, sobreviviendo actualmente descendientes mestizos de esta etnia.

Hacia fines del siglo XIX la isla Grande de Tierra del Fuego concitó el interés de grandes compañías ganaderas. La introducción de las estancias ovejeras creó fuertes conflictos entre los nativos y los colonos europeos, argentinos, chilenos y loberos chilotes, conflicto que adquirió ribetes de guerra de exterminio. Las grandes compañías ovejeras llegaron a pagar una libra esterlina por cada selknam muerto, lo que era confirmado presentando manos u orejas. Las tribus del norte fueron las primeras afectadas, iniciándose una oleada migratoria al extremo sur de la isla para escapar a las masacres. En busca de alternativas a la matanza, en 1890 el Gobierno chileno cedió la isla Dawson, en el estrecho de Magallanes, a sacerdotes salesianos que establecieron allí una misión. Los selknam que sobrevivieron al genocidio fueron virtualmente deportados a la isla, que en un plazo de 20 años cerró, dejando un cementerio poblado de cruces. 
La llegada de chilenos, argentinos y europeos al territorio selknam trajo consigo un conflicto asimétrico entre aventureros, colonos, buscadores de oro y ganaderos por un lado y los selknam por otro. La ocupación de los territorios desató represalias por parte de los selknam, que no dudaron en defenderse de las muertes, violaciones y vejaciones desatadas por años. El resentimiento fue un estado permanente, manifestándose con animosidad hacia los empleados de estancias, rompiendo los cercos, arreando grandes cantidades de animales, quemando casas y atacando a hombres
Pero esta actitud, no logró traducirse en un verdadero ambiente bélico por las claras desventajas materiales que poseían los selknam frente a todo el dispositivo establecido para su ataque y captura. Esta diferencia fue el elemento clave que no permitió generar una resistencia por parte de los indígenas para permanecer en sus territorios, y en consecuencia la rendición y la resignación forzada, fue una de las tantas causas para su desaparición como pueblo establecido.
Gusinde relata cómo los cazadores «enviaban los cráneos de los indios asesinados al Museo Antropológico de Londres, que pagaba ocho libras por cabeza»
En esa época, algunos estancieros trajeron fuertes mastines de Europa. Los cazadores de hombres soltaban estos animales peligrosos cuando sorprendían o rodeaban un campamento. Los perros hacían salir a los aborígenes de su escondite para llevarlos ante los cañones de los fusiles o herían gravemente en el cuello a los niños, que se desangraban rápidamente.
La cacería tenía más éxito cuando una india en avanzado estado de gravidez caía en manos de los blancos. Clavaban la bayoneta en el vientre de la indefensa, le arrancaban el feto y también a éste le cortaban las orejas. Por los dos pares recibían una recompensa mayor.
Incluso llegaban al extremo de inocular a los niños que podían atrapar con ciertas materias patógenas y los dejaban volver a los bosques. El fin de esta práctica era contagiar con ellas también a los adultos.
Existen testimonios que indican que durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, los barcos que pasaban por el Estrecho de Magallanes o por la costas oriental y sur de la isla realizaban prácticas de tiro utilizando como blanco a los indios onas: cuando divisaban a lo lejos una fogata, o una toldería, disparaban contra ellas. Se ignora la cantidad de víctimas que causaron tales prácticas.
Finalmente, luego de los enfrentamientos directos, se dio paso a un segundo plan: erradicar a todos los indígenas existentes en la isla para ser enviados a la misión de Dawson. En aquella apartada isla, los indígenas sucumbieron rápidamente frente al avasallador avance de la colonización. A las innumerables mermas de población ocasionadas por las verdaderas cacerías de que fueron objeto a manos de las estancias, debía agregarse los estragos provocados por el contagio de diversas enfermedades, las que en definitiva terminaron por ocasionar un daño tanto o mayor que las cacerías humanas dirigidas. De acuerdo a los datos de las fuentes, más de 1500 murieron en sólo 40 años a causa de contagios y proliferación de enfermedades propias de las poblaciones colonizadoras.

jueves, 16 de abril de 2015

El Efecto Matilda: ser mujer resta puntos


A mediados de los años 60, Jocelyn Bell Burnell llegó a Cambridge como estudiante de doctorado. El equipo al que se incorporó, el del astrofísico Tony Hewish, trabajaba en la detección de los cuásares, objetos astronómicos muy lejanos y tremendamente energéticos. Jocelyn se encargó de analizar la montaña de datos proporcionados por el potente radiotelescopio que también había ayudado a construir. Y en esta tarea se encontró con extrañas señales de radio que se emitían a intervalos regulares. Atribuidas en un principio a alguna lejana civilización extraterrestre, pronto quedó en evidencia que se trataba de fenómenos naturales: estrellas de neutrones que emitían radiaciones periódicas y a las que llamaron púlsares. Tony Hewish recibió el Premio Nobel por este descubrimiento en 1974 junto a Martin Ryle y, sin embargo, la contribución de Jocelyn Bell Burnell no fue reconocida. La ciencia de vanguardia es un trabajo en equipo, pero los premios Nobel solo se conceden a un máximo de tres investigadores. Y son los científicos de prestigio que dirigen los proyectos los que reciben las recompensas y el reconocimiento.
Jocelyn Bell Burnell

Este es un caso de lo que el sociólogo Robert K. Merton denominó ‘efecto Mateo’ en la ciencia. En el evangelio según san Mateo (25, 14-30), la parábola de los talentos se cierra con una lección inquietante: “A todo el que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, aun lo que tiene, se le quitará”. Aunque este efecto puede encontrarse en cualquier ámbito de la vida humana, Merton señaló el modo en el que funciona en la ciencia: concentrando cada vez más recursos en forma de mejores puestos de trabajo, financiación, publicaciones o premios en manos de aquellos investigadores que ya han alcanzado reconocimiento, y dificultando que los investigadores que empiezan accedan al sistema de recompensas. Jocelyn, una simple estudiante de doctorado, habría sido una víctima más del efecto Mateo.

Pero para la historiadora de la ciencia Margaret Rossiter la cuestión no termina ahí. Además de ser una estudiante de doctorado con su prestigio científico todavía por construir, Jocelyn Bell Burnell era una mujer. Las mujeres, defiende Rossiter, son más vulnerables al efecto Mateo. Margaret Rossiter bautizó esta variedad como ‘efecto Matilda’, en honor a Matilda J. Gage, sufragista neoyorkina de finales del siglo XIX que identificó y denunció la invisibilización de las mujeres y sus méritos en otros contextos (incluso en la propia Biblia). Rossiter ofrece una larga lista de ejemplos de científicas a las que el sistema de recompensas de la ciencia trató injustamente por su sexo. Las contribuciones de Lise Meitner al descubrimiento de la fisión nuclear o de Rosalind Franklin al de la estructura de doble hélice del ADN, por ejemplo, no fueron reconocidas en su momento, aunque sus colegas varones recibieron sendos premios Nobel por ellas.

Efecto Matilda/IlluScientia /Wikimedia Commons.
Estudios recientes también alertan de que, incluso hoy, ser mujer resta inadvertidamente puntos del currículo científico. Investigadores de la Universidad de Yale mostraron en 2012 cómo los evaluadores (independientemente de su sexo) puntuaban más alto y estaban dispuestos a ofrecer un salario mejor a un potencial candidato a un puesto de laboratorio cuando creían que el currículo que juzgaban era el de un hombre que cuando creían que era de una mujer. En las mejores instituciones científicas del mundo, becas, puestos de trabajo e incluso el espacio en los laboratorios se distribuyen desigualmente entre personas con los mismos méritos y diferente sexo.

Es tan perverso el efecto Matilda (y a menudo tan invisible) que el propio Merton sucumbió al mismo, ya que su publicación sobre el efecto Mateo está basada en las entrevistas y materiales de Harriet Zuckerman. Años después, Merton se casaría con Zuckerman… y también reconocería que aquel artículo debería haberlo firmado en coautoría con ella.

El efecto Matilda multiplica la perversión del efecto Mateo al otorgar más prestigio a los hombres, no por sus méritos científicos, sino por el simple hecho de haber nacido varones.

http://blogs.20minutos.es/ciencia-para-llevar-csic/2015/03/05/efecto-matilda-ser-mujer-resta-puntos-en-el-curriculo-cientifico/
http://es.wikipedia.org/wiki/Jocelyn_Bell_Burnell

miércoles, 18 de marzo de 2015

Periodismo en venta

Lo confiesa Udo Ulfkotte, uno de los más prestigiosos periodistas alemanes, en su libro Periodistas comprados (Gekaufte Journalisten, Editorial Kopp), un éxito de ventas. 
En su libro, Ulfkotte admite haber aceptado sobornos para escribir, entre muchos otros artículos tendenciosos, uno donde denunciaba supuestos planes de Gadafi para usar gas venenoso contra su pueblo. “En innumerables ocasiones puse mi firma en notas que me entregaron los servicios de inteligencia de Estados Unidos, de Alemania o de la OTAN. Mentí, traicioné, recibí sobornos y oculté la verdad a la opinión pública. No hacía periodismo sino propaganda. Me avergüenzo aunque sea tarde para cambiarlo.” Y advirtió: “Hoy pasa lo mismo: hay periodistas sobornados para mentir y convencer a la gente sobre la necesidad de una guerra contra Rusia”.
Salvo pocas excepciones, las redacciones europeas son sucursales de los servicios de la CIA y de la OTAN.”
"Mentía, traicionaba, recibía sobornos y ocultaba la verdad a la opinión pública"
Imágenes y fuentes:
http://www.elmundo.es/television/2014/09/26/54252661e2704ee3778b4574.html
https://www.facebook.com/pages/Paw%C5%82a-Kuczy%C5%84skiego/158506094232917